Argentina se alista para una devaluación

La nueva moneda -llamada argentino- tendrá en principio una paridad de uno a uno con el peso y el dólar, pero no estará fija a la divisa norteamericana, por lo que tenderá a devaluarse.

Argentina reconoció que la introducción de una tercera moneda en su economía es la vía para lograr una "salida ordenada" del régimen de cambio fijo o convertibilidad de un peso por dólar, según aseguró el secretario de Hacienda, Finanzas e Ingresos Públicos, Rodolfo Frigeri. La nueva divisa, que comenzaría a circular en enero y flotará libremente, marcará en la práctica el fin de 10 años en que el peso argentino ha estado atado al dólar estadounidense, situación que de una u otra forma alejaba el fantasma de una devaluación.

La tercera moneda se llamará argentino, tendrá al comienzo una paridad de uno a uno con el peso y el dólar, pero no estará fija a las otras dos monedas (no será convertible), por lo que tenderá a devaluarse o sobrevaluarse, según sea el caso. Frigeri dijo que "no necesariamente" el peso será reemplazado por el argentino, porque "dependerá de la voluntad de la gente" cambiar sus pesos o dólares por la nueva moneda. El nuevo sistema monetario "permitirá garantizar el uno a unoventre el peso y el dólar, comenzar una salida ordenada de la convertibilidad y nos dará una herramienta para impulsar la reactivación" de la economía, puntualizó.

Como el actual régimen transandino prohíbe la emisión de pesos si no están respaldados por dólares, y considerando que la
crisis hizo caer con fuerza las reservas, el gobierno del Presidente interino, Adolfo Rodríguez Saá, decidió emitir una nueva moneda no fijada al dólar para inyectar liquidez en el país. Según dijo ayer el Mandatario, la emisión será respaldada con bienes inmuebles del Estado. "Los palacios, las casas, el Congreso Nacional, la Casa Rosada, todas las embajadas que tiene Argentina, todas las residencias de nuestros embajadores serán la garantía común de esta moneda", sostuvo. En este escenario, según Frigeri, los depósitos bancarios se convertirán a argentinos a voluntad de la gente, y si hay una desvalorización de esa moneda nueva, "se les devolverá más argentinos".

Dentro de las incógnitas, destaca que no se sabe el monto de la emisión de argentinos, dato clave para prever su depreciación, la que, según cálculos privados, llegaría a 40%. Entre los expertos hay fuertes aprensiones sobre el impacto de la nueva moneda en la trayectoria inflacionaria, toda vez que se está inyectando liquidez al mercado casi "artificialmente", lo que podría traer más de algún problema macroeconómico.

Para algunos, tarde o temprano se generaría una espiral inflacionaria
muy peligrosa, aunque podría retardarse, ya que hoy existen holguras dada la fuerte caída en los precios de los productos argentinos.

Entre los usos que Frigeri dijo que tendrá la nueva moneda, destacó el pago de los salarios -no precisó si serán sólo los públicos o si incluirían los del sector privado-, por lo que los sueldos se depreciarían a la par de la nueva moneda, reduciéndose los altos costos laborales del país. "Mi idea
es pagar los salarios el ciento por ciento en esta moneda", dijo el personero.

Economistas critican nueva moneda

El plan del gobierno argentino de emitir una tercera moneda, llamada argentino, para revivir una economía al borde del colapso, causó fuertes críticas entre los economistas y expertos transandinos, para quienes la introducción de la nueva divisa no representa más que los últimos pataleos de un moribundo.

A juicio de José Luis Espert, economista y consultor de Espert y Asociados, la emisión de la nueva moneda no es más que una forma de encubrir la temida devaluación. "Argentina dice que no devalúa, pero sí emite una tercera moneda. Lo que se está haciendo no es más que devaluar por la izquierda, haciéndole el quite a lo que cualquiera en su sano juicio debería realizar (…) El argentino viene a hacer el trabajo sucio que haría la devaluación del peso", indicó el especialista.

Para Espert, el nuevo modelo económico de tres monedas "demuestra una pobreza histórica, propia del actual equipo económico, es decir, muy mediocre". "Se ha hablado de una devaluación ordenada. Sin embargo, un equipo económico como el actual no es capaz de ello, no se anima a dar el paso y, en cambio, anuncia la emisión de una nueva moneda", sentenció Espert, para quien la clave de la mejora económica pasa por "dejar el capitalismo de rapiña, incorporar un capitalismo competitivo, con una apertura unilateral, con aranceles muy bajos, con un tipo de cambio realista y con equilibrios fiscales muy estrictos".

La misma opinión tiene Mauro Leos, analista de Moody’s Investment Service, quien dijo que "esta es una manera de evitar decir la verdad, que la convertibilidad está muerta".

Asimismo, según Rafael Ber, economista de la consultora Argentine Research, "más que de una nueva moneda, estamos hablando de una nueva deuda interna (…) El objetivo de este plan es reactivar la economía, pero se van a necesitar más de 60 días para ver el impacto". Pero no todos rechazan la medida. "El inyectar circulante dentro de una economía, como se ha demostrado en otras crisis, cuando se hace de una manera razonable, sirve para crear más actividad económica", señaló Martín Redrado, economista en jefe de Fundación Capital.

Mientras en el Ministerio de Economía avanzaban en la nueva política monetaria, el gobierno estudiaba, además, la creación de un fondo de liquidez de emergencia que permita apuntalar al sistema bancario local tras la fuga de depósitos. El fondo, que debería constituirse antes de que los bancos vuelvan a abrir sus puertas al finalizar un feriado bancario que comenzó el viernes y
que terminará el 2 de enero, se conformaría con el 5% de los depósitos en las entidades financieras.

Frigeri, mientras busca los caminos para lograr el ingreso de la nueva moneda, también se ocupará de la alicaída recaudación tributaria, que en diciembre se desplomó en 23%. En este panorama, el riesgo país argentino subió a récord de 5.470 puntos.

Mea culpa de Cavallo

El ex ministro de Economía, Domingo Cavallo, admitió anoche su cuota de responsabilidad por la crítica situación que atraviesa su país. "Todos los gobiernos que llevaron a Argentina a esta
situación, en mayor o menor medida, hemos fracasado", dijo en una entrevista que transmitió el canal de televisión TN. "Todos los dirigentes tenemos que asumir nuestras responsabilidades.

Argentina no llegó a esta situación por casualidad", puntualizó en sus primeras declaraciones tras su dejar el cargo. Cavallo, quien renunció tras una fuerte protesta social, consideró "muy importante" que el nuevo gobierno respete los depósitos en dólares, no haya una devaluación y la futura nueva moneda -el "argentino"- "sirva para la reactivación de la economía". Instó, además, a los organismos internacionales a apoyar a su país.