Los economistas no quedaron muy conformes con los anuncios

Los economistas a los que el ministro Ricardo López Murphy explicó ayer en el Palacio de Hacienda su paquete de medidas no salieron con las mejores caras de la reunión.
Los analistas opinaron que el ajuste quedó corto, aunque algunos destacaron que mucho más no se podría haber hecho en la actual situación, al tiempo que mostraron escepticismo sobre la viabilidad de las medidas y la reacción que tendrán los mercados el lunes.

Aldo Abram, de la consultora Exante, afirmó que "en teoría, los mercados deberían reaccionar bien.
Por primera vez tenemos un equipo económico que te dice hacia dónde va este Gobierno, que está convencido de llegar ahí y que la va a pelear. El anterior equipo económico no generaba las mismas convicciones. Todo el mundo sabe cómo piensa este equipo económico; a partir de allí va a depender del apoyo político.

Este equipo no vino para administrarle a los políticos la politiquería barata que quieran hacer, sino a reformar el país. Si no lo dejan va a presentar la renuncia. La Alianza sabe que si esto no prospera, López Murphy se va, van a tener que negociar con Domingo Cavallo, que va a pedir el Gobierno directamente con condiciones más duras que las de López Murphy ".

Martín Redrado, de Fundación Capital, afirmó que "se busca retrotraer el plan financiero a lo que era en diciembre del año pasado y lo que trata es darle viabilidad fiscal. Me hubiera gustado un programa más integral, que hubiera mostrado una visión más estratégica, un sentido de rumbo más específico; en particular atacando problemas en el frente productivo en términos de costos impositivos, y en el frente social en lo que hace a la demanda interna.
Es un plan de difícil viabilidad; es viable en las cosas que puedan ser aplicadas mediante decretos de necesidad y urgencia. Ya a haber un gran debate, sobre todo en los cambios en el sector educativo".

Bemardo Kosacoff, de Cepal, se encogió de hombros ante la pregunta de la viabilidad de las medidas y se limito a contestar que el paquete "parte de un ajuste para cumplir las metas; habrá que lograr la ingeniería para hacerlo compatible".
Entre los más críticos, se ubicó Raúl Cuello, quien afanó que “me parece que tiene una dura batalla por delante. Para mí, le falta ingredientes que hagan a mejorar el cuadro social a través de una distribución más productiva del ingreso.
No veo cambios impositivos que puedan mejorar la situación de la gente. Mercados no sé cómo reaccionarán. Es un programa duro pero de metas no demasiado ambiciosas".

En igual sentido se manifestó José Luis Espert: "Directamente iría coparticipación federal a la mitad, por lo menos. Yo creo que es un programa que se queda corto, así que no creo que vaya a ser fácil bajar el riesgo-país.
Yo creo que habría que haber bajado todavía más el gasto. Técnicamente , habría que haber hecho más".

Entro los más optimistas estuvo Juan Alemann, quien estimó que “con esto se toma en serio el acuerdo con el FMI y la Argentina gana credibilidad. Son medidas para poder encuadrar el déficit fiscal dentro de lo comprometido".
De Abel Viglione (núembro de FIEL), por razones obvias no se esperaba un análisis muy crítico. Al salir, se limitó a señalar que en la reunión se "mostraron lineamientos generales, las medidas hablan de racionalidad".

Ludovico Videla, por su parte, afirmó que "es un nivel de ajuste factible y adecuado. No es el necesario ni deseable para una solución inmediata y completa. Pero dentro de las posibilidades que hay hoy es razonable. Permite cumplir con FMI de una manera consistente. Golpea en sectores de gasto donde evidentemente hay abusos y despilfarro de recursos.
Pensiones graciables y educación encubren abusos". Sobre la viabilidad de las medidas, Videla opinó que "las que tienen efecto en el gasto, las más importantes, se pueden instrumentar con decretos. Yo entiendo que cuando se conozca el paquete global, se evaluarán las alternativas. La Argentina tiene este camino o el caos, la cesación de pagos".