La vida después del blindaje

E1 economista Guillermo Calvo, famoso por anticipar el "tequila" en el ’95, vapuleado por sostener la dolarización y odiado por sugerir el reemplazo del ministro de Economía, acepta ahora que se equivocó, al menos en un punto. "La verdad es que ahora me doy cuenta de que el pobre Machinea no es más que el reflejo del sistema político que lo sostiene -le dice a NOTICIAS desde Washington. No creo que otro ministro traiga soluciones mágicas. Tal vez sí sea necesario una figura con mayor peso o fortaleza{pero todos sabemos que la gran falencia está en el andamiaje político. Si no se cambia esa estructura ya no importará la calidad del personaje que ocupe el ministerio".

Efectivamente, la permanencia o no de Machinea es un dato, si se quiere menor, del paquete que empezará a abrirse en el próximo trimestre:
· Rumbo económico. Las medidas que deberá tomar el Gobierno para reactivar la economía. El ‘blindaje" desahoga al Gobierno, pero no hace crecer ni favorece a los privados: el establishment financiero y empresario empezó a apurar decisiones del oficialismo. Resultarán clave las tendencias que surgirán de los números de enero, febrero y marzo del 2001 en materia de gasto, recaudación, nivel de actividad y consumo y crecimiento.

·Futuro de la Alianza. ¿Chacho Álvarez se abrirá del Gobierno o conservará un espacio crítico? ¿Alfonsín romperá la tregua con Fernando de la Rúa? ¿Los disidentes del Frepaso pasarán a la oposición? ¿Habrá una nueva Alianza con el cavallismo? Los operadores del Gobierno admiten las dudas, pero no tienen respuestas definitivas y menos, uniformes.

· Poder presidencial. El oficialismo tendrá que replantear seriamente su conducción política. De la Rúa, en su primer año, cayó proporcionalmente, en imagen y credibilidad, más que Alfonsín y Menem. En el Gabinete sólo parecen funcionar tres ministros: Colombo, Machinea y Patricia Bullrich. El resto, hace la plancha y evita comprometerse públicamente. El Gobierno necesita una estrategia renovada para que las elecciones del 2001 no se conviertan en un plebiscito antialtancista.

Verano Caliente

El proceso de definiciones estivales será inevitable y condicionará el futuro de la política y la economía de los argentinos. "En el verano se define todo, para bien o para mal. El Gobierno decidirá su suerte."El que habla así, frente a sus colaboradores, es uno de los ministros más activos del oficialismo. Sabe que la situación de la Alianza es insostenible en los términos actuales: el consultor Miguel Ángel Broda, por ejemplo, calcula que, desde la renuncia de Álvarez a la vicepresidencia el 6 de octubre, el país perdió 5.100 millones en reservas y otros 2.000 millones entre dólares y pesos en depósitos por el efecto "desconfianza".

El funcionario no comparte totalmente esas cifras, pero dice que la crisis exige un desenlace para cambiar radicalmente las expectativas: "O nuestro gobierno fija un camino, o la situación nos arrastra", predice, pesimista. Hasta reconoce que el humor entre los empresarios top y los banqueros no es el mejor, pese al socorro financiero internacional.
"Este verano va a cambiar nuestras vidas -asegura un asesor del Gobierno que exige estricto anonimato-. El plan Austral y la Convertibilidad se calentaron también durante veranos de crisis. El blindaje, por ahora, congela todo. Es un paraguas: Alfonsín y los disidentes se cosieron la boca para no ser culpados de cualquier zozobra. Pero la tregua se romperá y es posible que la Alianza también.

Allí se verá cómo aguanta la coalición, y Machinea. Un sector del establishment va a cargar contra él después del blindaje, para oxigenar la credibilidad en la economía. Para el mercado, este verano es la última oportunidad.’
Julio Wertheim, ex Banco Mercantil y uno de los dueños de la aseguradora La Caja, está acostumbrado a pedir y no pierde su picardía: "El Gobierno tiene que ser fuerte y decidido para tomar medidas y dejar a la gente que sabe de los temas económicos. Creo que una persona que está trabajando muy bien es este muchacho Colombo". Él sugiere una agenda elemental para las próximas semanas; primero y principal, no quedarse con una medida: ‘Falta poner en marcha toda una política económica -dice- y el comienzo puede ser el Plan de Infraestructura’.

La verdad es que en el entorno presidencial no piensan en otra cosa que en el salvataje. Y aunque intuyen que Machinea tambalea, no pueden resolver la ecuación "Cavallo". Se sienten atrapados por la coyuntura y atinan a pensar en el día después del milagroso ‘blindaje’.
El testimonio de Eduardo Escassany es revelador de la desubicación oficialista al poner ‘los huevos en una sola canasta’. El titular del Galicia y presidente de la Asociación de Bancos de la Argentina le dijo a NOTICIAS:
."El ‘blindaje’ le da al Gobierno la posibilidad de alejar el peligro de default. Sólo eso. Los cambios más Importantes que tiene que asumir son la reforma previsional, la desregulación de las obras sociales, la reforma total y estructural del sistema tributario (que debe incluir la cobranza de impuestos y su sana administración) y la baja de impuestos a muchas actividades económicas que las convierten en no rentables. No puede ser que un país como Irlanda tenga un Impuesto a las ganancias del 12 por ciento y aquí cobremos el 35. ¿Quién va a invertir en la Argentina con semejante carga?.

· ‘Nosotros estamos proponiendo al Gobierno que se siente a la mesa con un grupo de empresarios. Y Colombo nos sugiere una mesa más amplia con sindicalistas y políticos. Seria una base para encarar una profunda reforma del Estado: se gasta demasiado y mal, por lo tanto hay que bajar ese gasto y con el ahorro financiar la baja de Impuestos. Con blindaje y estas medidas, soy optimista: pero hay que bajar el riesgo desde los 900 a los 500 puntos básicos y hablar de un crecimiento del 5 por ciento por lo menos". Otro banquero, Alfredo Piano, comparte el optimismo, pero también espera cambios: "En 50 años que estoy en la actividad financiera veo un fenómeno muy importante que nunca antes sucedió: la gente confía en la convertibilidad, el público no corre a los dólares y eso es una buena base".

Piano apuesta a que las tasas bajen gracias a la coyuntura internacional y que eso aleje la mufa de inversores y consumidores. Pero no deja de admitir el desgaste del Gobierno: ‘No estaría mal que haya cambios. Lo veo a Colombo como para Economía, no es un político, pero tiene un empuje formidable".
Los banqueros unir esfuerzos con los industriales para presionar definiciones urgentes del Gobierno. Saben que el blindaje no asegura el futuro del sector privado. Pero los empresarios ligados a la producciones se quejan de los privilegios de los financistas. Vincenzo Barello rechazó el texto de un documento de consenso propuesto por los bancos: "Es imposible producir con los costos financiero de este país. Lo reconocen hasta los propios banqueros. No alcanza con bajar impuestos distorsivos, necesitamos medidas reactivantes de corto plazo y eso es lo que debemos plantearle al Gobierno".

El economista José Luis Espert, en cambio, es pesimista y frontal: "No hay que engañar a la gente: hay que decirle que el blindaje no es garantía de crecimiento. Y que si Alan Greenspan (el "number one" de la Reserva Federal de los Estados Unidos) no afloja su política cambiaria y no decide bajar las tasas, es posible que en el 2001 se venga otra recesión".

Su receta inmediata es 1) ir a un déficit fiscal cero, ahora con mas razón después del "blindaje", porque la situación del fisco es absolutamente inestable; 2) eliminar la coparticipación federal y darles potestades tributarias a las provincias, terminar con los regímenes de promoción industrial, sacarle las obras sociales a los sindicatos y que el Estado se haga cargo de la salud básica para los pobres, 3) hacer una profunda reforma política que anule las listas sabana y elimine la mitad de los políticos que existen en el país.

El futuro de Machinea

Los rumores suenan descabellados, pero las especulaciones son ciertas y se manejan en todos los despachos oficiales:
· José Luis Machinea renuncia apenas se anuncie el blindaje. Chrystian Colombo lo reemplaza en Economía. Domingo Cavallo asume la jefatura de Gabinete.

· Machinea renuncia antes de fin de año y lo sucede transitoriamente Daniel Marx en el ministerio. Cavallo se prepara para ingresar como jefe de Gabinete en marzo y Colombo va a Economía.

· Machinea se convierte en ministro de la Producción y Ricardo López Murphy lo reemplaza en el nuevo Ministerio de Finanzas. Si las papas queman, Cavallo se convierte en jefe de Gabinete (la variante Chacho Alvárez).

Estas hipótesis exhiben por sí mismas las dudas políticas que sigue generando el Gobierno con respecto a la economía, tanto en la población como en los mercados. Y sobre todo preanuncian el tipo de definiciones pendientes para el verano, aun después del "blindaje" financiero internacional de unos 30.000 millones de dólares. De hecho, la crisis política y la parálisis económica exigen un desenlace y deberá producirse antes de que, en abril, comiencen a perfilarse las campañas electorales para las legislativas de agosto o septiembre del 2001. Al oficialismo le va la vida en esos comicios.

Timothy Geithner, subsecretario de Asuntos Internacionales del Tesoro de los Estados Unidos, salió asombrado de su reunión de tres horas con la cúpula de Economía. Hizo tres preguntas y recibió no menos de diez respuestas insatisfactorias. Los interrogantes no hicieron más que reproducir el pragmatismo del sentido común, nada demasiado complicado: 1) ¿cómo se puede garantizar la gobernabilidad si la Alianza se fractura?; 2) ¿qué batería de medidas tiene prevista el Gobierno para hacer crecer la economía?, y 3) ¿será capaz el Gobierno de monitorear el Presupuesto, el pacto fiscal con las provincias y la reforma provisional, pese a las concesiones logradas por la oposición? Geithner se fue entre molesto y confundido y sólo atinó a avisar que si el famoso ‘blindaje" no se concreta durante esta semana, el anuncio deberá esperar hasta mediados de enero.

La visión estadounidense, incluso pese a los casi grotescos avatares de su propia elección presidencial, venía naturalmente muy influida por el reciente anuncio de la firma de un Tratado de Libre Comercio entre los Estados Unidos y Chile, trascendente viraje que la Cancillería argentina ni siquiera intuyó, pese a que afecta al Mercosur (donde se ubica la tercera parte de las exportaciones argentinas) y al comercio con Europa (otro destino fuerte del comercio exterior de nuestro país). Queda claro, así que la Argentina ha dejado de ser la tercera prioridad en el continente: después de los preferidos México y Brasil, logró ubicarse Chile, aun bajo la presidencia, del socialista Ricardo Lagos, un colega en la Internacional que integra De la Rúa pese a su prosapia radical. El funcionario del Tesoro hizo y recibió comentarios sobre este golpe a la política exterior argentina, pero sólo se comprometió a trasladar el pedido oficial de acelerar el ALCA para el 2003, una forma muy argentina de no quedar descolorados del todo.

MONEY, MONEY, MONEY

Es increíble cómo la confusión y la mezquindad política del oficialismo y la oposición han puesto al país al borde del abismo. El salvataje financiero externo y el hecho de que el FMI descomprimiera su presión sobre el déficit fiscal, deberían haber cambiado rápidamente las expectativas económicas. Aun sin ideas imaginativas ni política económica seria, el solo anuncio de dinero fresco en circulación debería producir, en teoría, cierto renacimiento de la actividad y el consumo y otro clima para los inversores que han congelado sus planes a futuro hasta ver los efectos de este socorro Internacional.

Sin embargo, todo lo que se ganó al conseguir el ‘blindaje" externo se perdió en las torpezas políticas internas. La palabra presidencial no se escucha, ni adentro ni afuera del Gobierno. En el Gabinete sólo se destaca un equipo voluntarista de funcionarios radicales, una aliada francotiradora, y algunos apoyos partidarios individuales (Carlos Becerra desde la jefatura de la SIDE y Horacio Jaunarena desde la Secretaría General de la Presidencia). Esta confusión exigirá definiciones, porque las reclama el establishment y porque la crisis política no se puede prolongar.

Es verdad, comparativamente hablando, que el primer año de Carlos Menem fue igualmente caótico y con un contexto económico mucho más dramático que el actual. De la Rúa también podría encontrar ahora su ‘Cavallo{es decir aquel factor de confianza que actúe de disparador de la economía. En tiempos menemistas también las calificadoras internacionales y hasta la propia Embajada norteamericana en Buenos Aires desconfiaban del producto "Menem". Tal vez entonces fue decisiva la combinación de señales a los mercados, al punto de herir las susceptibilidades soberanas, con un código a la vez comprensible para los sectores populares. Esa gran-alianza tácita que supo generar Menem entre ‘los más ricos’ y ‘los más pobres{más allá de estructuras e Instituciones, incluso por arriba y por afuera de los conductos de la política tradicional, fue, al menos durante un tiempo, la base de la transformación económica de la década del 90.

El formato partidocrático que caracteriza la actual alianza radical-frepasista impide una apertura política y una acumulación de poder semejantes. Véase si no el increíble blooper protagonizado por Alvarez: creyó que podría organizar un idílico "movimiento de participación ciudadana" en base al apoyo mediático a su "revolución ética", pero sobre todo ilusionado porque habría recibido diez mil e- mails de apoyo en su página en la red. No advirtió la obvia diferencia entre ‘participación ciudadana" y "contacto electrónico". Para no seguir peleándose con sus seguidores del Frepaso y, a la vez, no reconocer su impotencia para armar este novedoso movimientismo virtual, convocó a una reunión secreta (anunciada por los medios) en base a otra contradicción flagrante: cambiar la política con aquellos que no tienen vocación y aún descreen de la política, rasgo que él mismo denunció en el grupo Sushi. Ahora propone a De la Rúa, también por los medios, el tramado Ministerio de la Producción para Machinea y otro de Finanzas para Ricardo López Murphy. Y recrea la vieja idea del Banco Social de Gustavo Beliz para centralizar y ordenar los 69 planes oficiales.

La contraalianza

El prescíndete ha lapidado su consenso de hace un año, apenas electo, en porcentajes Inéditos según todas las empresas encuestadoras. No constituye éste un dato irreversible. Sí, en cambio, cómo lo ha perdido:, por una política económica errática, por un entorno que lo mal aconsejó, por una alianza que desnudó su raíz meramente electoralista, por el conocimiento superficial y distorsionado que tiene la mayoría de sus funcionarios de la realidad del país y por la carencia de un proyecto político estratégico. El intento de encubrir el escándalo de las coimas en el Sena- do y la huida del ex vicepresidente fueron los detonantes de una acelerada caída de la credibilidad. Así las cosas, no le creen "los de arriba" ni "los de abajo", una contra alianza peligrosísima.

Lo más creíble, por ahora, es el "blindaje" financiero, tal vez el envión milagroso para sacudir un poco la exasperante modorra de la economía. Lo más dudoso: lo que hará el Presidente para dotar de un también imprescindible "blindaje" político a su alicaído poder.