Toma vs Espert: cara y ceca

El economista José Luis Espert y el diputado Miguel Ángel Toma (PJ-Capital) fueron entrevistados por urgente.tv, reflejándose una gran oposición de ideas con respecto a la forma de salir de la crisis (Toma preguntó, en privado, si Espert, ex socio del estudio de Miguel Ángel Broda, era realmente economista).

-¿Cuál es el problema de fondo que motiva que en Argentina se sigan discutiendo cosas que se discutían hace muchos meses atrás?

José Luis Espert: -El problema es que hubo 10 años de irresponsabilidad en el manejo de la administración pública, especialmente en la política impositiva, y el nuevo gobierno no hace lo que debería haber que fue la Convertibilidad. El Estado se quebró por segunda vez en 10 años, y hacía falta una baja importante de gasto público pero no se concretó ni en 1991 ni ahora. No me hablen de bajar US$ 1.000 millones, que es una nimiedad.
Hay que tener cuidado con el gradualismo, como ocurrió en 1990 y la inflación nos sepultó. Acabamos de estar al borde de la cesación de pagos y temo que nos encontremos con una estrategia gradualista en lo fiscal.

Miguel Ángel Toma: -Es decadente la vieja costumbre de echar la culpa a los anteriores, pero es comprensible cuando no hay un proyecto para avanzar hacia el futuro. En los últimos 5 años el país tuvo que resistir 4 crisis internacionales de gran magnitud, como las de Japón, Rusia, Brasil y México, pero la solidez de lo económico permitió que no afectaran la Convertibilidad ni modificasen la estructura macroeconómica, y sobre ellas se sentó De la Rúa cuando asumió, hace casi un año.

Entre septiembre y noviembre de 1999 se verificó un proceso de despegue de la crisis, pero en marzo-abril de 2000 se sometió a la Argentina al brutal impuestazo y a un cálculo equivocado del manejo de las cuentas públicas… pagamos la consecuencia.
La reactivación económica fue castrada por el impuestazo y hoy tenemos crecimiento 0.

-¿Existe en la Argentina el marco político para buscar medidas de fondo?

J.L.E.: -Para hacer cosas razonables aquí hay que estar al borde de las crisis. Antes de la hiper decían que privatizar empresas públicas era enajenar el patrimonio nacional, pero en medio de la hipar se privatizó como ningún otro país se atrevió a hacerlo. Espero que las medidas consideren que lo que importa es bajar el gasto público, porque bajar el déficit fiscal es discutible, ya que se puede bajar reventando a la gente con impuestos como se hizo en los últimos 10 años, con una recaudación que aumentó US$ 40.000 millones y, sin embargo, no hay dinero en la caja. No importa quién lo gastó porque fue todo para el Estado y quienes votan en el Congreso.

En 1990, el Estado no pagaba la deuda y tenía una economía hiperinflacionaria. Hoy, es un Estado en caos. Si el gasto público aumentó, el ajuste lo debe hacer la clase política y no la gente.
Y existe la evasión, pero no es la causa de que el Estado se encuentre quebrado y que haya cesación de pagos. Los políticos hablan de los costos sociales de bajar el gasto público, pero ninguno se fija en los costos sociales de aumentarlo. La Ley de Convertibilidad impedía emitir moneda para financiarlo y se reventó a la gente con impuestos, lo que causó desempleo y pobreza.

M.A.T.: -Lo que acabo de escuchar es de una ignorancia supina, fruto del agujero interior de los que dicen estas cosas. Es un canto a la justificación de la evasión, pero no escuché cómo se hace para crecer, porque el verdadero problema no es manipular las cuentas fiscales, si las cuentas fiscales son más grandes o no en función, de lo que el país crece. Si se aumenta la torta, el déficit fiscal pasa a ser una proporción infinitamente menor del PBI. De eso los economista no dicen nada.
Cuando se tiene una situación política como la actual, de lo que se tiene que hablar es de cómo crecer.

-¿El problema es José Luis Machinea?

J.L.E.-. -No, US$ 15.000 millones de gasto público no se los baja con Machinea sólo, sino que se requiere una base, que va a aparecer porque la dinámica. es explosiva. La baja de gasto público de US$ 15.000 millones se viene sí o sí, aunque la clase política lo quiera o no. Por supuesto que sería mejor hacerla sin la urgencia de la crisis que puede incluir una presión para devaluar el peso, lo que sumaría caos al caos pero… no es problema de Machi.

M.A.T.: -El problema es político. La crisis es política. Cuando se lee que en éste país, que tiene una calificación de riesgo determinada, se produce la renuncia inadmisible del Vicepresidente, las calificadoras internacionales observan que a los problemas macroeconómicos se les suman los institucionales. El desastre institucional que provocó la Alianza fue una señal espantosa y más cuando el mensaje fue que parece que ganaron los corruptos… Si no fuese por el peronismo, Fernando De la Rúa no garantizaba la gobernabilidad.

-¿Por qué aparece ahora el debate sobre las cuentas del gasto público?

J.L.E.: -Es curioso: aparece 10 años después de haber pasado la hiper, que se produjo por la irresponsabilidad fiscal de décadas.
Ahora aparece porque cada vez que se aumento la recaudación, se aumento el gasto publico y fue nefasto.
En segundo lugar, hay que tener conciencia que se juega con algo serio: hay problemas para pagar la deuda. En 1982, el país entró en cesación de pagos y se perdió mucho. Hoy discutimos las dificultades de pagar la deuda publica por haber gastado todo lo que se recaudaba.

En el corto plazo, si no se baja el gasto público, el país andará chapoteando y luego se ahogará. No alcanza con congelar el gasto público, sino que hay que bajarlo. Bajarlo, ¿me entiende?.
En el largo plazo, hay que realizar reformas más grandes, como eliminar la coparticipación federal de impuestos y la lista sábana en las elecciones porque esa reforma política es clave para mejorar la gestión del Estado.
El año 2001 será recesivo pero si las cosas mejoran en el 2002, mi temor es que todo sea como antes porque la coparticipación federal de impuestos es un incentivo para gastar.

M.A.T.: -No se va a crecer en la medida que sigamos teniendo ideologías como la de este economista, que para nada ve el problema del crecimiento, sino que su problema es cómo mover una cuenta de un lado a otro, de la evasión ni hablar. Más bien, la justifica. Con esa mentalidad no se va a crecer.
La Argentina esperaba medidas audaces de reactivación, como la baja del IVA al 17%, que hubiese reducido el nivel de evasión, generando más confianza. Pregúntele a la gente por qué lo votó a De la Rúa…
Pero la Alianza no se animó a alguna creatividad como sí lo hizo José Manuel De la Sota en Córdoba. Cada día la Alianza precisará más del Pj para gobernar. ¿Y le convendrá al Pj?