Hay una bomba, la única forma de desactivarla es bajar el gasto público en 15 mil millones de dólares

Convertido en uno de los economistas más respetados y con una significativa presencia mediática, José Luis Espert reconoce que "a veces se me considera como muy duro y yo no creo que uno como economista esté para Deepak Choppra, tratando que la gente vea su espíritu y encuentre la felicidad. Debemos emitir juicios de valor pensando en la gente.

"Sigo pensando que si la clase política y los dirigentes en general siguen viviendo en un tupper, la situación se va a deteriorar, adicionalmente al deterioro fenomenal que ya tenemos. En el corto plazo, para evitar esto hace falta una sola cosa que implica una crisis, por cierto, pero que despejaría el horizonte a partir del año 2002.

Hay que bajar el gasto público en 15 mil millones de dólares. Ese es el déficit fiscal verdadero que tiene la Argentina, sumando la Nación, las provincias, los municipios y los pago con bonos, y que se ha mantenido prácticamente sin cambio durante toda la convertibilidad. Nos ha provocado un aumento explosivo de los intereses y amortizaciones de la deuda. Si la Argentina no puede pagarla es importante recordar que se perdió una década después de julio del ’82 cuando entró en default.

"Desde el punto de vista ético, la clase política tiene que hacer el ajuste que nunca hizo, porque la gente ya hizo un gran ajuste y generó un aumento en la recaudación de impuestos de 40 mil millones de dólares en los últimos diez años que la clase política gastó. Con esta política fiscal hubo cinco apretones impositivos en cinco anos: uno en el ‘tequila{dos que hizo Roque Fernández y dos de José Luis Machinea, estamos hablando de cinco ajustes en cinco años; la gente no da más para pagar impuestos. Gran parte del desempleo que tenemos en la Argentina es como consecuencia de los ajustes impositivos que ha habido para cerrar la brecha fiscal. Otra consecuencia que ha tenido el aumento del gasto público ha sido generar una tasa de desempleo que llegó a las nubes; desde hace 6 años que la Argentina está con 6 millones de desocupados y esa es una bomba de tiempo. "Por una cuestión ética y de números hay que bajar el gasto público en 15 mil millones; si no la Argentina va a pasar épocas peores de las que está pasando".

– Pero esa reducción del gasto ¿no va a provocar más desempleo, más ajuste, más recesión?

– Es cierto que bajar el gasto público 15 mil millones tiene costo. Pero haberío aumentado 40 mil millones ha tenido costos nefastos: medio sector privado fundido de gusto, dos millones de desocupados y estar al borde de la cesación de pagos. Bajar en esa magnitud el gasto público es en sí misma una crisis, pero es menor crisis de la que puede ocurrir de acá en adelante, ya que cualquier cosa distinta implicará una crisis mayor.
Es importante transmitirle a la gente que no hay salidas fáciles; la menos difícil de todas es bajar el gasto en 15 mil millones de dólares, en cuanto a los costos económicos para la gente.

-Si De la Rúa le dice venga Espert, hágase cargo de Economía, achique el gasto público en 15 mil millones, ¿qué haría usted?

– Hay 3 mil millones de dólares de gasto público en salarios de ñoquis. Habría que bajar salarios a concejales que en algunos lugares del interior ganan 15 mil dólares, jueces que ganan 20 mil y ahí se ahorran 2 mil millones más. Hay jubilaciones superiores a los 2 mil pesos por mes, que este sistema no puede pagar; ahí se ahorran otros 2 mil millones. Además hay que introducir una reforma que elimine la coparticipación federal; no se trata de regionalizar el país sino de eliminar un sistema prebendario y que las provincias recauden sus propios impuestos; con ello se pueden ahorrar en gasto público otros 3 mil millones de dólares. Tenemos subsidios injustificados a empresas privatizadas (peajes, trenes), que son otros mil millones de dólares. El sistema de asignaciones familia- res habría que eliminarlo, ya que no podemos estar subsidiando a la familia numerosa cuando hay 4 millones de pobres; esos son otros 2.500 millones más’ Ahí tenemos 13.500 millones, es decir que estamos cerca de la cifra.

– Con esas medidas, ¿cuándo se puede empezar a crecer?

– En el corto plazo la baja del gasto público de 15 mil millones de dólares va a profundizar la recesión. Ir a equilibrio fiscal ya significaría que a partir de 2002 la Argentina vuelva a crecer a tasas del 5%; pero no hay que engañarse, en el corto plazo bajar el gasto profundizará la recesión. Dejar las cosas como están es peor.

– ¿Está de acuerdo con el pacto suscrito entre el Gobierno y las provincias?

– No. Después de 10 años de irresponsabilidades fiscales mayúsculas, entre el 6 y el 10 de noviembre la Argentina estuvo al borde de la cesación de pagos. La lógica de todo plan era reducir el déficit fiscal; pero el pacto firmado con las provincias Y los cambios que el Gobiemo piensa hacer en la ley de responsabilidad fiscal, imperan aumentar el déficit fiscal. El acuerdo es un acto de irresponsabilidad cívica. Incrementa el déficit fiscal, porque el Gobierno responde con más déficit fiscal hasta el 2005.

– ¿Por qué tanta pompa y euforia entonces?

– La pompa duró un día, los mercados no han respondido muy bien hasta ahora. A la Argentina se le tiró un salvavidas porque estuvo a punto de entrar en cesación de pagos; es un país importante y hay miedo que pueda generar un efecto contagio en otros mercados emergentes. Entonces, se resolvió apoyar a la Argentina por ese motivo. Pero solucionar el problema aumentando el déficit y la deuda pública, hay miedo que la Argentina se caiga, pero de esta manera la Argentina se cae.

El FMI ha sido absolutamente irresponsable en los 10 años porque avaló esta política de aumento del gasto público permanente. Si bien en teoría es el auditor duro y malvado, es un irresponsable porque ha permitido que se gastara cada peso de la recaudación de los 40 mil millones que aumentó en los últimos 10 años.
El Fondo se comió el "tequila", la crisis del sudeste asiático, no vio ni cuadrada la crisis de Rusia y se comió la crisis de Brasil. En los últimos cinco años ha sido inútil para prevenir crisis; si se cae Argentina lo van a cerrar o por lo menos va a tener serios problemas en el Senado americano.

– ¿Qué puede proporcionar el blindaje, si se recibe?

– Para ser consistente con lo que te dije, el blindaje no sirve para nada sino para profundizar el problema del endeudamiento público, más allá que está hecho para no usarlo nunca y que argentina podrá recibir por ello el crédito de los acreedores privados. El acuerdo con las provincias más el blindaje han postergado el estallido de la bomba, pero la bomba va a explotar igual; la única forma de desactivarla es bajar el gasto público en 15 mil millones de dólares e ir a equilibrio fiscal.

– ¿Contribuye el proyecto de reforma provisional?

– Para el corto plazo no sirve para nada, pero sí es una buena reforma estructural. Está bien eliminar reparto para los nuevos trabajadores, eliminar la PBU y aumentar la edad jubilatoria de la mujer. Pero sepamos distinguir entre reformas estructurales de muy largo plazo y el problema de muy corto plazo que es el terna fiscal.
Se vuelve a repetir el modelito de la convertibilidad: reformas estructurales pro mercado en el buen sentido, aunque uno puede criticar monopólicas y peajes subsidiados, junto a la irresponsabilidad fiscal.

– ¿Cuál es la responsabilidad del actual gobierno?

– Este gobierno ha sido cobarde al no transparentar que el país estaba al borde de la cesación de pagos desde hace rato y no hizo un ajuste fiscal dramático. Hay dos Machinea: desde que asumió hasta el 23 de octubre, fecha en que anunció la baja de impuestos a los intereses de la deuda empresaria y acelerar la devolución para el IVA sobre las compras de bienes de capital.
Primero hubo un Machinea fiscalista que le apuntó al déficit, pero mal; después del 23, empezó una política ofertista, de bajar impuestos para reactivar. El objetivo se ha transformado en reactivar a cualquier precio y cualquier precio es apagar el incendio con más nafta.

– ¿Tiene poca vida Machinea en Economía?

– No lo sé y me parece un problema de segundo orden. Si vamos a aplicar políticas disparatadas de baja de impuestos, más vale que se quede Machinea. Si las ideas son buenas, bienvenido un reemplazante; si las ideal son malas, que se quede Machinea.

– ¿López Murphy seria una solución?

– Técnicamente tiene buenas ideas, pero para que las ideas se lleven a la práctica se necesita una situación política que permita aplicarlas y la situación política está en contra de la aplicación de las buenas ideas, porque los políticos siguen pensando que la crisis se zafa con optimismo. No creo que las buenas ideas que pudiera tener López Murphy tuvieran aplicabilidad hoy. Creo que hace falta más deterioro para que la clase política se dé cuenta que estamos al borde de una crisis de características fenomenales.

La salida no está en Ezeiza:

Pese a un diagnóstico tan crudo, Espert cree que "la Argentina tiene un gran potencial de crecimiento; hay una esperanza y la salida de esto no es Ezeiza, hay que pelearla desde acá.
"Pero para que la Argentina sea un país grande se necesita dinamitar el corporativismo y prebendismo que hay en las instituciones, para insertar en serio al país en el mundo globalizado. La Argentina tiene que abrir mucho más la economía; ir a aranceles para la importación cero y de manera uniforme. y generalizada. Este tipo de cambio no va, con este atraso si se abre la economía se aniquila a las pocas empresas que quedan vivas; hay que devaluar. Hay que eliminar la coparticipación federal de impuestos y pasarle a las provincias y municipios potestades tributarios. Hay que eliminar la promoción perdido cerca de 30 mil millones de dólares desde que empezó hace 20 años. Hay que hacer una reforma política fenomenal; introducir competencia en el mercado político, que es oligopólico.

En materia educativa también se necesita una reforma; hay que eliminar la corporación universitaria que nos maneja. También se debe sacar a los sindicatos las obras sociales y que la medicina para los pobres la preste el Estado en forma descentralizada. En ese sentido es una buena reforma la que pretende introducir el Gobierno; hay que ver cómo la hacen, pero la idea es buena.
"Este conjunto de reformas es para pensar en una Argentina grande y que la gente no crea que la salida está en Ezeiza", concluyó.