El gasto público tiene que bajar 15 mil millones de dólares, no hay alternativa

Al formular un análisis sobre la coyuntura económica que atraviesa la Argentina, el economista pergaminense José Luis Espert, en una entrevista concedida a LA OPINION afirmó que "para aquellos que ponen el foco en que Argentina no está creciendo nada o está en recesión, cuando el resto del mundo crece mucho, diría que eso no es los ’90 Argentina crecía muy por encima del resto del mundo; hoy está cayendo, cuando el resto del mundo crece.

"Creo que la gran pregunta es por qué no pudimos seguir creciendo por encima del resto del mundo, cuando Argentina tenía todas las condiciones para empezar a hacerlo, después de haber caído en el subsuelo de la hiperinflación.

"La respuesta es que la convertibilidad fue en esencia la misma mentira que han sido los planes de estabilización y de ajuste en la Argentina en los últimos 20 años, nada más que esta vez la mentira duró 10 años, en lugar de dos, como duraron Martínez de Hoz o el Plan Austral, porque estuvieron las privatizaciones de por medio. Las privatizaciones crearon una especie de manto de ocultamiento, de droga, que nos hizo estar en la luna de Valencia, cuando la realidad claramente iba por otro lado.

"De ninguna manera la Argentina era un país que estaba haciendo el ajuste que las privatizaciones representaban, sino que era la política del no ajuste; se terminaron las privatizaciones y apareció la verdad. Encima, el mundo se puso más empiojado, porque vino el ‘tequila’ que hizo caer a México, la caída de los países del sudeste asiático, el problema de Rusia y su deuda y luego Brasil. Todo ese contexto externo empeoró más las cosas luego de las privatizaciones.

"Lamentablemente, el no ajuste del sector público hizo que el sector privado se ajustara más de lo que debería haber sido. Vamos a ser precisos, el grueso de los empleados públicos que fueron echados en los ´90 por Erman González, fueron reincorporados en su totalidad por Cavallo y la planta del sector público hoy no es menor a la de los ’90, salvo por las privatizaciones.

"El sector que tendría que haberse ajustado, porque esa era la idea después de la hiperinflación, que era el Estado, no se ajustó. Y el sector que no se tenía que haber ajustado, porque se ajustó con la hiperinflación, después se ajustó como loco: el sector privado.

"Hoy nos asustamos porque la Argentina está en recesión con respecto al resto del mundo. No supimos aprovechar bien el momento en que crecimos por encima del resto del mundo. El fruto de crecer por encima del resto del mundo lo tiramos a la basura y por eso hoy estamos en re- cesión cuando el resto del mundo crece".

– ¿Qué significa haberlo tirado a la basura?

– Haber tenido una política fiscal que técnicamente es merecedora de un juicio por mala praxis. Se dilapidaron 40 mil millones de dólares de mayor recaudación que tiene la Argentina respecto a 10 años atrás, una oportunidad que difícilmente se repita sin una crisis previa. Se tiraron a la basura 12 mil millones de cash de privatizaciones; 14 mil millones de pesos de reducción de la deuda pública que se hicieron contra privatizaciones, por que la deuda es hoy 80 mil millones más alta que antes de empezar el proceso privatizador. El punto no es que hoy crezca por debajo del resto del mundo; el punto es por qué no pudimos aprovechar bien como empezó la década, cuando crecimos 3 y 4 veces más que el resto del mundo. Eso, porque esto fue la misma mentira de siempre en materia de ajuste.

– ¿Esto qué obliga a hacer de aquí en más?

– La gente con razón está harta de escuchar la palabra ajuste. Los políticos durante 10 años le han mentido de manera asquerosa al ciudadano, diciéndole que si sector público se ajustaba, cuando eso era falso, porque el que ajustaba era el sector privado. El que nunca se ajustó fue el sector público y ese es el que sigue teniendo necesidad de ajustarse, porque si no lo hace la Argentina va a sufrir una crisis que va a doler tanto como una hiperinflación, aunque no va a ser una hiperinflación.
No es que los precios van a volar por el aire; argentina no va a poder pagar la deuda pública y vamos a entrar en cesación de pagos. Eso es lo que se viene, si la clase política sigue mintiendo acerca de que esta vez el ajuste va en serio.

– ¿Por dónde debe pasar ese ajuste público?

-En el sector público nunca se ajustó nada; de hecho se aumentó el gasto público en 41 mil millones de dólares, más que ajustarse se infló más, es decir fue a la inversa. El sector público tiene que ir a déficit fiscal cero ahora, porque si no Argentina en algún momento en los próximos años va a tener una crisis muy severa, la crisis de la deuda. Argentina tuvo la primera crisis de la deuda en el año 1982 después de Malvinas; 20 años después puede llegar a tener una crisis de la deuda otra vez. Dicho sea de paso, 10 años después de haber entrado al Plan Brady (1992). El gasto público tiene que bajar 15 mil millones de dólares, creo que no hay, alternativa.

– La Alianza no parece estar muy segura de los pasos que da en materia económica, ¿coincide con eso?

– Cavallo quería ser presidente desde que entró como canciller y Menem quería ser presidente hasta el 8000; los dos tenían ambiciones políticas absolutamente desmedidas. Ninguno de los dos tenía ninguna consideración de índole patriótica; entonces hicieran un plan donde vendieron ortodoxia para afuera con privatizaciones pero por dentro siguió siendo la misma porquería que fueron todos los planes de estabilización durante los últimos 20 años: populismo y demagogia bien baratos. Eso terminó indefectiblemente mal, corno termina el Plan de Convertibilidad, del que ya podría decir que fracasó, porque le dio 10 años de bienestar a algunos y a muchos les dio 5 años de penuria del ’95 para acá.

Hubo dos personajes que armaron este monstruo. Entonces hay que diferenciar bien; la culpa de donde estamos parados hoy es claramente de los 10 años de Menem- Cavallo, sin dudas y el problema de la convertibilidad está en los primeros tres años.
Ahora llegó la nueva administración, cuya culpa es no tomar conciencia que lo que se hizo en 10 años se estuvo esencialmente mal, que se vio bien por las privatizaciones que fue una droga y que ellos tienen que tomar el toro por las astas y pinchar aquello que se infló en demasía, que es la cuestión fiscal. Por lo tanto, creo que los anteriores son los culpables de haber generado el problema y los actuales políticos son culpables de no verlo y querer seguir con el jueguito hasta que esto revienta, porque es así, históricamente.
Entonces los anteriores son los culpables de haber armado Godzilla y éstos son los culpables de no matarlo.

– ¿Tienen las armas pero no las quieren o saben usar?

– Saben que está Godzilla enfrente pero les gusta jugar con él hasta que los aplaste. Esta no es una cuestión de ignorancia, sino de deliberada omisión.

– Hay miles de millones de dólares en depósitos adentro y fuera del país. ¿Eso no es una contradicción con la recesión?

– En este aspecto también se dicen tonterías. Primero, ¿son 95 mil millones de dólares? De esa cifra, hay 10 mil millones de dólares que es el crédito que Argentina le otorga a quienes están comprando el producto que se exporta, o sea el financiamiento de exportaciones figura como un crédito que Argentina le dio al extranjero y como una fuga de capital. Salvo que no le exportemos a nadie, no podemos pedir que nos cancelen la deuda. También hay que restar otros 20 mil millones de dólares que es el cash en dólares que está circulando por Argentina. Hoy en dólares circula más plata que en pesos. Esa es plata que figura como fugada, pero esta acá adentro, dando vueltas y pagando cosas.

Además, hay que seguir restando un poco más, que hay mucha plata de argentinos que están afuera y que compran bonos públicos, bonos privados o acciones argentinas, a través de un broker internacional que cuando compra figura corno que un extranjero lo hace.
En definitiva hay 60 mil millones menos de los que se dicen que está fugado; lo que realmente está fugado y que "podría llegar a venir" son 35 mil millones y no van a volver más. A eso habría que considerarlo como si fuera plata de extranjeros, no hay que hacer ninguna política económica especial ni medida impositiva para que vengan, lo que hay que darle la sensación al que está afuera que en la Argentina no lo vamos a estafar, que le vamos a pagar la deuda. No hay que gastar ningún minuto de tiempo en blanqueo de capitales, porque es plata que no va a venir.

– En el país hay nivel récord de depósitos.

– Sí, pero ese nivel tiene como contrapartida que los bancos le han quitado créditos a las empresas y particulares por cerca de 3 mil millones de dólares en los últimos doce meses. Eso no ha implicado tener récord de crédito, ya que estamos con el menor nivel de crédito de los últimos quince meses.
Paradójicamente, le prestan al sector que puede desencadenar la cesación de pago; los bancos se hacen un picnic con el mismo gobierno que va a la cesación de pagos.

– El empresario o el trabajador que lee esta nota se tiene que arrancar los pelos, no hay margen para el optimismo.

– Los macroeconomistas le damos a la gente el marco en el que van a hacer negocios. Si yo soy tan duro con la política económica de los últimos diez años y de la que lleva este gobierno es porque creo que el marco que le damos a la gente para que trabaje, piense y haga negocios, es de terror. Mi lucha no es, sádica, no gozo tirando pálidas para que la gente sufra. Al contrario, es darle el mejor marco para que usted y los que estamos acá, podamos hacer los mejores negocios acá y no fundamos a los dos meses.

Pero Argentina tiene una oportunidad espectacular afuera porque el mundo está creciendo de manera importante. Todo aquello que podamos hacer para irnos al comercio exterior, en el corto plazo. Aquellos que pueden esperar un tiempo antes de realizar grandes obras de infraestructura y hacer inversiones muy grandes en activos fijos, mejor, porque van a pagar tasas de interés más bajas dentro de un tiempo.
En alguna medida soy un aliado del político, porque si él sigue mintiendo se le va a evaporara poder político, no a mí. Deberían escuchar algo de esto, porque a mí no me interesa la política, pero ellos viven de eso.

De la Sota es un "gobernador inescrupulosos" y Ruckauf "vuelve a la época de las cavernas"

– Distintas áreas de la producción piden medidas sectoriales y que disminuya la presión impositiva, como se ha dado en algunas provincias. Son cosas inviables?

– Quizás esto tiene algo de connotación por el teórico modelo De la Sota. Si yo fuera un gobernador inescrupuloso como De la Sota, haría lo mismo que él. El gran negocio de las provincias es que no recaudan nada respecto de lo que gastan a nivel local, porque la mitad de los gastos lo financia la Nación o la coparticipación federal. Total yo bajo los impuestos locales, mañana lo pongo contra la pared a Machinea para que me mande más coparticipación y me la mandan. El modelo De la Sota es un modelo pueril: se congració con la gente bajando los impuestos, pero es el modelo Córdoba. Argentina como Nación no puede bajarlo, porque como es la que recauda y paga el grueso de gastos, está muy endeudada externamente, no puede hacerlo.
En cuanto a cuestiones micro, en la Argentina se precisa una especie de Adelco del contribuyente, a quien no defiende nadie. Pero si tiene poder de lobby sectores del empresariado, que intentan confundirnos, haciéndonos creer que si le va bien a un empresario le va a ir bien a la gente; esto no es cierto. Con ese criterio, cerremos la economía, protegemos toda la industria, el empresario que compite con la importación va a estar fantástico y la gente va a pagar 14 veces más caro de lo que importaba antes.

Cuidado con esto porque un gobernador débil, con pocas ideas, estos empresarios tienen muy claro cual es el jueguito del lobby, le va a sacar hasta los calzones. Estamos premiando a los automotrices que hicieron lobby con rebaja de impuestos y hoy no garantizan baja de precios; hay subsidios a troche y moche desde el Banco Nación, el Provincia y el Bice a gente que no sabe que capacidad de pago tiene. Los azucareros protestan por la protección del azúcar, los jugueteros por los juguetes, los textiles han conseguido salvaguardia en el MERCOSUR.

No creo en las políticas sectoriales y si en reglas iguales para todos. Si bajamos los impuestos, los bajamos para todos; si damos salvaguardia, para todos. Hay que dar soluciones para todos, como bajar el gasto público en 15 mil millones de dólares para que cuando la economía se reactive, bajen los impuestos linealmente, es una medida que beneficia a todos por igual, no genera esta corruptela. Hay que saber diferenciar entre el beneficio para la gente, y el lobby exitoso.

– ¿En términos económicos, la provincia de Buenos Aires es una bomba a punto de estallar?

– No conozco lo suficiente para responder sí o no a esa pregunta. Sí sé que me parece de terror la política económica que está. aplicando Ruckauf, volviendo a la época de las cavernas, compre provincial, una especie de aduana interior para el sector público; una ley de promoción con un festival de impuestos y desgravaciones impositivas. Esta gente esta en otro planeta; no se si es una bomba de tiempo, si que es una burbuja.

Por donde pasar la tijera

– ¿Si fuera ministro de Economía por dónde pasaría la reducción del gasto público?

– Yo cortaría todos los subsidios a las empresas, públicas privatizadas y esto no es una alteración de los contratos.

– ¿No se expondría a juicios?

– No, que se blanquee el precio; si el precio es más alto, bueno, tendremos precios más altos. Argentina tiene mil problemas y uno de ellos es la falta de transparencia. Pues tengamos los servicios públicos más caros del mundo pero entonces podemos renegociar las tarifas, sabiendo claramente que son las más caras del mundo. Acá nos ahorramos por lo menos unos 500 millones de dólares de subsidios a los peajes, al subte y a los ferrocarriles.

También se puede bajar el gasto público cinco mil millones de dólares en lo que es la acción de gobierno, si uno suma lo que gastan los poderes ejecutivo nacional, provinciales y municipales y el gasto que tienen los congresos, ya sean nacionales o provinciales o los concejos deliberantes.
Pero no hay que ser hipócritas, en el tema de baja de los gastos. Dos tercios del total es lo que se llama el gasto público social; así que si no podes cortarlo, claramente no podes bajar nunca el gasto público. Está el régimen de asignaciones familiares: en un país donde hay un millón de familias pobres (o sea cuatro millones de personas) estar subsidiando a la familia numerosa me parece un disparate.
Hay que eliminar el sistema de asignaciones familiares, son dos mil millones de dólares más.

Hay otra cuarta medida, considerando que el salario promedio argentino es de 500 dólares por mes. El sistema de seguridad social paga las jubilaciones con el impuesto que se cobra sobre los salarios, el aporte que hace el patrón o la contribución que hace el empleado según su salario; eso es lo que nutre al sistema de la seguridad social, con la cual se pagan las jubilaciones.

Si el ingreso de la seguridad social con la cual se financia los gastos, es de 500 dólares por mes, no puede haber ninguna jubilación superiora 400 dólares porque si no van atener siempre el sistema estatal quebrado, como hoy, con un déficit de diez mil millones por año. Todo el mundo se rasga las vestiduras con el déficit de la seguridad social, pero nadie dice dónde está el problema. El problema es que se paga una jubilación que está infinitamente más arriba de la fuente de ingreso de las jubilaciones; con esto se ahorran 4.500 millones de dólares.
Ahí ya estamos muy cerca de la cifra, pero claro, políticamente no es posible y estamos yendo con el Titanic rumbo a un iceberg grande.

– ¿Esa reducción del gasto público no profundizará el marco recesivo?

– Sin dudas en el corto plazo vamos a tener más recesión, pero creo que antes de un año la Argentina estará creciendo de nuevo muy fuerte y creando empleos en serio.

Por qué se llegó a la recesión

– ¿Es peor la situación de déficit que la recesión que lleva más de dos años?

– Es una pregunta interesante, porque parece ser que el problema es que la Argentina está en recesión. El problema no es ese, es mucho más grave.
Porque si el problema es la recesión, entonces surgen las tonterías de este gobierno del plan de infraestructura, del plan de viviendas, del subsidio para comprar computadoras, vamos a fundir al Banco Nación subsidiando cualquier tipo quebrado, Ruckauf va a fundir al Banco Provincia si sigue así, vamos a generar más déficit fiscales hacia adelante para reactivar la economía; que a lo mejor la reactiva un poquito en el corto plazo, pero de nuevo en un año estaremos hablando que estamos en recesión, porque no es sano eso.

La Argentina está en recesión porque la tasa de interés es muy alta ya que el riesgo país es alto, ya que hay miedo de que Argentina entre en cesación de pagos. Hasta que no eliminemos el fantasma de cesación de pagos el riesgo no va a bajar, la tasa de interés no va a bajar y la Argentina no se va a reactivar en serio. Una cosa es reactivar para ganar las elecciones de senadores en el 2001, a lo que apunta el plan de infraestructura de vivienda y el subsidio a las computadoras y otra sarta de tonterías en las que piensan el Gobierno nacional y muchos provinciales.
La respuesta adecuada es: estamos en recesión porque hay una tasa de interés alta, la tasa de interés es alta porque el riesgo país, y el riesgo país es por el riesgo de default que tiene que ver esencialmente con la deuda publica; si vamos a la cesación de pagos, evitémosla, bajemos el gasto hoy.

– ¿Hay que salir de la convertibilidad?

– Si los tipos de cambios hacen que las economías anden bien o mal no es por el tipo de cambio, fijo o flotante; los tipos de cambio son buenos o malos dependiendo de la política económica que los rodea. Es como pensar que casarse legalmente de por sí le da durabilidad a la relación de pareja; uno en definitiva el papel lo rompe y chau, pero lo importante es cómo uno se lleva con la mujer. Como al tipo de cambio de la convertibilidad se lo rodeó de una fogata, parece que es él que te esta quemando y no es así. El tipo este de cambio es perfectamente sostenible, pero hay que rodearle una política económica sana.