Cerrar la jaula y tirar la llave

Hace un año, cuando se debatía la Ley de Responsabilidad Fiscal que impuso para este año un tope de 4.500 millones de pesos de déficit fiscal, se consideraba a esta norma como la llave de la solución para los males económicos.

Los elogios bajaban de todos lados para esta iniciativa impulsada por el entonces senador y actual gobernador de Córdoba, José Manuel de la Sota.
Hoy se puede decir que la normativa es sólida en cuanto a los efectos fiscales, pero tiene su gran costado flaco en las metas que impone a un país que se sigue empobreciendo.

Por esta causa es que en el Palacio de Hacienda hacen denodados esfuerzos para recortar otros 1.000 millones en el presupuesto del año próximo.
También giran en los despachos oficiales iniciativas tan antipáticas como la de hacer recortes a las jubilaciones mayores de 800 pesos.

Para los fiscalistas, la ley es la panacea y hasta no faltan quienes proponen profundizarla para enviar señales de más contundencia a los inversores. El Instituto Argentino de Ejecutivos de Finanzas (laef), por caso, aboga para que la ley sea aún más restrictiva.
"Un renovado compromiso con el equilibrio de las cuentas públicas resulta de crucial importancia", indica el Iaef, que la semana próxima hará su convención anual en Bariloche.
Gran parte del equipo económico disertará en este encuentro, como una muestra del apoyo que los gerentes financieros de las compañías más importantes del país le brindaron al equipo económico por su actitud de ordenar las cuentas públicas

Están los casos extremos como el del economista José Luis Espert, quien advirtió que no se debe recortar gasto en 1000 millones, sino en 15.000 millones.

Claro que para lograr este objetivo propone, por ejemplo, que se divida el país en regiones para que las provincias más ricas financien a las más pobres, tal como lo hizo el ex viceministro Carlos Rodríguez.
La lógica de estas fórmulas apuntan a brindar un gran shock de confianza entre los inversores para generar renovados flujos de capitales y también, de esta forma, eliminar las incertidumbres financieras.

La otra vereda

Los que se paran en la otra vereda advierten que seguir con esta tónica arrastrará a la marginación a una mayor cantidad de argentinos.
Desde ese lugar, el senador Leopoldo Moreau recuerda que fue él quien se opuso en forma solitaria a la Ley de Responsabilidad Fiscal y ahora propone una fórmula de recálculo de la normativa para que no sea tan gravosa para la sociedad.

"Si el año próximo se pretendiera cumplir con la ley y además se atiende el aumento en 2 mil millones de intereses de deuda, obligará al Estado a recortar 4 mil millones", advierte. Como para el legislador esto no puede hacerse, propone modificar la norma que estipula un déficit menor a los 3.000 millones.
El discurso de Moreau está en sintonía con el que levanta el ex presidente Raúl Alfonsín, quien aumenta su prestigio en la medida que endurece su posición.

Si bien cada vez califica con más nota al gobierno -empezó con 7 y terminó con 10- emite serios cuestionamientos contra los constantes ajustes fiscales y las duras exigencias del FMI. Al parecer, el ex jefe de Estado leyó bien la realidad y sabe bien que en la sociedad no había más espacios para ortodoxias fiscales.

Sin embargo, por temores o pragmatismo, el ministro José Luis Machinea tomó el camino inverso, a pesar de que Alfonsín es uno de sus referentes, y se desactivaron las perspectivas de crecimiento pare este año.
La suerte no acompañó al equipo de Machinea, ya que no se le perdonó su primer ajuste, cuando al ex gobierno de Carlos Menem se lo miró con indulgencia durante diez años ante la promesa de un futuro mejor.

Como los frutos de ese futuro no cayeron para gran parte de la sociedad, la gente apostó a un cambio en las últimas elecciones.
Pero, ante el primer ajuste, que incluyó baja de sueldos y aumentos de impuestos, consideró que la medicina era la misma de siempre y entró en el desánimo.
Suspendió sus decisiones de consumo e inversiones, y se dio una nueva vuelta de tuerca a la recesión que ya lleva dos años de instalada en el país.
Resultó tan inoportuna la jugada que el país no puede. aprovechar el momento de una inédita prosperidad mundial.
Por citar, sólo algunos casos, los Estados Unidos y China siguen siendo los motores del crecimiento, Brasil aumento de PBI, y Chile por la continuidad momento este tren y no se vislumbra en el horizonte.

Para colmo, se pidió un nuevo esfuerzo en pos de ajustar las cuentas públicas y el déficit de julio marcó récord, con más de 1.000 millones de rojo para las cuentas del Tesoro.
Algo parecido ocurrió con la reforma laboral, que insumió gran parte de las energía en los primeros pasos de este gobierno y, por el momento, no hay estadísticas que reflejen un descenso de la desocupación tal cual se pretendía con esta normativa.

En esta marco de recesión y desempleo se puede decir que la Ley de Responsabilidad Fiscal resultó, al menos, inoportuna, o como dijo Moreau en el momento del debate: "La ley es como cerrar la jaula y tirar la llave".