Coparticipación, cuanto antes mejor

La última oferta que hizo la Alianza a los gobernadores para destrabar el tratamiento del Presupuesto 2000 fue recibida por los analistas del mercado con opiniones encontradas.
Para algunos economistas consultados por El Cronista, patear para adelante la negociación por la coparticipación significa perder una oportunidad para retomar el mismo problema el año que viene. Para otros, es una estrategia más realista.

JOSE LUIS ESPERT
(Econométrica)

Así como se fue audaz en liberar el comercio y desregular la economía, habría que ser osado y trasgresor en materia fiscal. Por eso creo que la discusión debería pasar por eliminar la coparticipación para que las provincias tengan que financiarse con sus propios impuestos y que la Nación subsidie a los pobres.

De esta forma, las provincias tendrán incentivo para recaudar. Si estamos hablando de 80 millones mensuales más que girará la Nación a las provincias, si se llega a este acuerdo, no significará ni una ganancia ni una pérdida.

DANIEL ARTANA
(FIEL)

En el corto plazo, la Argentina tiene tres debilidades: el déficit fiscal, la coparticipación federal y la legislación laboral. Estos tres temas deben ser solucionados cuanto antes. La Argentina ha vivido discutiendo parches al sistema de coparticipación, por eso creo que el nuevo gobierno debería votar un acuerdo fiscal por los próximos cuatro años de gobierno, de manera que cada uno sepa cuánto le tocará.

Además, eso evitaría que el año próximo se vuelva a repetir la cantinela con los gobernadores. Por otra parte, necesitamos que la reducción fiscal se haga sobre el gasto, no sólo del gobierno nacional, sino también por parte de las provincias.

GUILLERMO MONDINO
(F. Mediterránea)

En el tema de la relación Nación-provincias, hay dos temas importantes. Primero, que la discusión de la coparticipación tomará tiempo y será compleja. Segundo, que la Alianza no tiene proyecto propio y está obligada a discutir los que están dando vuelta.

Además, los proyectos en danza no atacan el problema de la deuda provincial, tema que interesa a la Alianza. Pero como no tienen proyecto propio, no está bien capacitada. Dada estas condiciones, creo que es una decisión razonable buscar discutir el Presupuesto ahora y postergar para el año que viene la discusión sobre la coparticipación. No me parece que se equivoquen de estrategia.

LUIS SECCO
(M. A. Broda & Asociados)

No cabe duda de que hace falta una nueva ley de coparticipación, porque la que tenemos tiene problemas de falta de correspondencia fiscal, prociclicidad del gasto y genera la sensación de que siempre que una provincia tiene un problema, la Nación saldrá al rescate. Habrá que transar con las provincias ordenadas fiscalmente y ver cómo se disciplina a las otras.

Si como mecanismo de negociación se plantea un tope alto a las provincias, estamos congelando una situación que las beneficia. No es bueno dejar la negociación para adelante con techo alto, porque no hay que olvidarse de la cláusula constitucional de salvaguardia, por la cual se garantiza que con la nueva coparticipación las provincias no podrán recibir menos recursos que los que recibían con la anterior ley.

Además, no se pueden seguir haciendo parches, hay que hacer un nuevo régimen que nos solucione los problemas de la actual ley.

EDUARDO RODRIGUEZ DIEZ
(F. Capital)

Considero que no hay tiempo para discutir todo y si se quisiera discutir el Presupuesto y la coparticipación habría dificultad, por eso, creo que es una buena estrategia poner toda la atención en el Presupuesto. Aunque hubiera sido bueno que se pudieran haber discutido ambas leyes, esta estrategia es más realista.

Sin embargo, la idea de cerrar un acuerdo con las provincias a través de una nueva ley de coparticipación deberá ser el punto número uno de la agenda del 2000. En cuanto al techo que les ofreció Machinea, la coparticipación de este año será de $ 900 millones mensuales, si les garantiza $ 1.000 millones, las provincias saldrán ganando. Todos están pensando en un Pacto Fiscal 3, pero no deberían prorrogar la discusión de fondo de la relación Nación-provincias.

Llegó el momento de hacer un acuerdo a largo plazo, como supone una nueva coparticipación, para no seguir más con la inestabilidad de que cada año se renegocie la relación y corriendo el riesgo de que alguna de las partes viole el acuerdo, como en el Pacto Fiscal 2, donde las provincias no cumplieron la promesa de eliminar impuestos distorsivos.