Recortar el PBU es poco: hay que eliminar subsidios y ATN

Los cálculos realizados por el titular de Econométrica, José Luis Espert, infieren que Roque está operando sobre la base de supuestos muy optimistas para la elaboración del presupuesto del año entrante, como son un aumento de 3,5% del PIB, una inflación de 1,5% y una reducción de gasto de $ 1.300 millones.

Puntualmente, estimar que el déficit fiscal no sobrepasará los $ 4.500 millones implica suponer "una eficiencia en la recaudación alta, con una elasticidad producto-recaudación igual a uno, lo que es poco probable. Pero, además, aún contemplando dichos supuestos, no será tal el resultado del déficit", sostuvo Espert.

El economista sentenció que el número más cercano a la realidad al que se podría llegar es -en el mejor de los casos y tomando en cuenta la restricción que impone la ley de convertibilidad fiscal- un déficit de $ 6.700 millones. El dato de que Economía presentará un proyecto con un rojo de alrededor de $ 4.500 millones "es una chanchada similar a la pauta de déficit de $ 5.100 millones de hoy. Para llegar a esta cifra se consideraron a ingresos como los de las privatizaciones ($ 1.800 ) como impuestos", se despachó.

Espert ahondó su discurso con que "la diferencia entre $ 6.700 millones y lo que postularía Economía, que es un poco más de $ 4.000, no se puede cubrir por derecha. Habría que sacar de la galera cánones y alguna privatización -que no sé ya cuál podría ser- que entre conceptuada como impuesto", dijo.
Asimismo, Espert explicó que el hecho de que se esté pensando en reducir 5% del gasto discrecional de la Nación -que ronda, junto con los intereses, los $ 48.000 millones- es estar dispuesto a asumir costos políticos muy severos. "Con recortes como las jubilaciones y pensiones graciables no alcanza.

Los costos graves serían los subsidios que se pagan a ferrocarriles, peajes, o la disminución de los llamados ATN, que contemplan ingresos de las provincias que están fuera del ámbito de la coparticipación", se explayó.
Por otro lado, el economista se mostró intrigado en cómo el próximo gobierno podrá disminuir los gastos en la cuantía mencionada cuando esto "no se concretó en ningún período desde que está en vigencia el plan de convertibilidad, al estar implicados costos políticos muy altos", recordó.

A estas dudas, le sumó la hipótesis de crecimiento estipulada en 3,5%. Los signos que marca la economía argentina no parecen confirmar dicho planteo. Espert insistió, finalmente, con que "el número que hay que mirar realmente es de $ 6.700 millones de déficit, aún teniendo en cuenta los supuestos de la actual gestión económica", recalcó.