Una receta, dos situaciones distintas

La recomendación que hizo ayer el gobernador de la provincia de Córdoba, José Manuel De la Sota, de reducir los impuestos a nivel nacional en forma similar a la que realizó en su provincia fue tomada con cautela por los analistas de la City.
Mientras que algunos de los economistas consultados por El Cronista se mostraron a favor de una reducción de la presión impositiva, dentro de ciertas condiciones, otros alertaron sobre el tinte populista que tendría la medida si no se la encara en forma integral.

Entre los más optimistas, el ex secretario de Hacienda Manuel Solanet opinó que "en principio, estoy de acuerdo con desandar el camino de aumento de alícuotas con la intención de aumentar la recaudación e intentar una baja de la alícuotas y una mejora de la administración tributaria".

Según el consultor, "estamos en la zona descendente de la curva de Laffer, en que un aumento de la alícuota produce una baja de la recaudación", razón por la cual una reducción de los tipos impositivos mejoraría los ingresos y desalentaría la evasión.
En cambio, el director de la consultora Econométrica, José Luis Espert, fue mucho más crítico con las medidas que se están tomando en Córdoba. "De la Sota-señaló- puede haber llegado para inaugurar una nueva forma de populismo de cara al nuevo milenio, que consiste en la reducción de los impuestos sin una baja dramática del gasto conjunta".

El economista remarcó que "esta es una irresponsabilidad en el medio de semejante recesión por la que pasa la Argentina y sólo agrega más dudas sobre su futura solvencia fiscal".
Al respecto, Espert sostuvo que "si no se asume que los Estados provinciales y la Nación están quebrados y que tienen que reducir el gasto, toda reducción de impuestos son una muestra de populismo barato".

Por su parte, Miguel Bein, economista del estudio Machinea, Bein & Asociados, consideró que "intentar arrancar un país con una baja de impuestos es irreal, la única forma es financiando la baja impositiva con un paquete financiero del FMI y no he visto que el FMI sea permeable a este tipo de programas".

Para Guillermo Mondino, director de la Fundación Mediterránea, "en una situación económica como la actual, partiendo de una percepción negativa de los mercados respecto de la solvencia fiscal, una baja de los impuestos haría aumentar la tasa de interés, con el consecuente efecto contractivo".

Sin embargo, el economista indicó que "bien concebida, la reforma de De la Sota para la Argentina ayudaría, aunque hay que ser cuidadoso, porque la experiencia cordobesa no es extrapolable".
En este último punto hubo coincidencias entre Mondino y Bein. Según el economista de la Fundación Mediterránea, "la medida que lanzó De la Sota para Córdoba tiene un impacto limitado sobre el presupuesto de la provincia, porque los impuestos propios representan 40 por ciento de la recaudación total.
Por lo tanto, la rebaja de 30 por ciento es como mucho 12 por ciento de la masa presupuestaria", explicó.

A esto, Bein agregó que "la baja de impuestos de Córdoba es una reducción de la presión tributaria de 4 por ciento considerando los impuestos nacionales y provinciales, que está bastante lejos del 30 por ciento".
Otro punto importante es que "De la Sota recibió una provincia con una situación fiscal de equilibrio, mientras que la situación fiscal en la Nación no es de equilibrio", continuó Bein.
Mondino agregó que "la DGR cordobesa está peor organizada que la DGI, entonces, De la Sota tiene más margen de lucha contra la evasión para usar".

Sin embargo, Mondino remarcó que "me pliego a la idea de pensar en una profunda reforma impositiva a nivel nacional que reduzca los incentivos a evadir y mejore la competitividad", aunque aclaró que en una situación como la actual "la convertiría en una apuesta más riesgosa.

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José Luis Espert

Doctor en Economía

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