Economistas ya no creen en Brasil pero son optimistas con Argentina

La crisis brasileña no va a desarticular el plan económico, pero de todas maneras las empresas y las familias deben ser muy prudentes en su manejo financiero.
Brasil va a tomar medidas duras para lograr estabilidad y reafirmará la autoridad federal, reteniendo las transferencias de recursos a los Estados para revertir el panorama actual.

Durante la semana pasada me entrevisté con Fernando Henrique Cardoso y quedó en claro que el gobierno va a buscar la forma de bajar las tasas de interés que paga sobre su deuda interna.
De todas maneras estoy convencido de que no va a profundizarse la crisis financiera.
El gobierno argentino debería revertir su política suicida de aumento de impuestos. En particular, habría que dar marcha atrás con el tributo al endeudamiento empresario, que sumado a las altas tasas de interés puede constituirse en un factor de quiebra de muchas compañías.

A. RodrIguez Giavarini (economista UCR)

Con la decisión de ayer Fernando Henrique Cardoso estableció una posición de defensa con un paso hacia atrás.
Crean preocupación tres aspectos.

1- Que la banda esté ya en el límite superior, lo que demuestra la gran incertidumbre que tiene el mercado.

2- Que Gustavo Franco haya renunciado, lo que demuestra que no hubo consenso en la decisión.

3- Que continúe la desobediencia de Itamar Franco cuando Cardoso necesita más que nunca fortalecer su frente político.
El mal clima que generó la decisión del gobierno brasileño sólo podrá enfrentarse con éxito si Cardoso consigue un acuerdo político con todos los gobernadores y con el Congreso para continuar con su plan económico y demostrar que la decisión de ayer fue sólo una política para ganar tiempo.

La Argentina probablemente tendrá una reacción financiera durante los primeros días, pero no más allá de fin de mes todos los mercados comprenderán definitivamente que el país no está afectado y que realmente se diferencia. El problema para la Argentina es comercial, ya que muchos sectores estarán afectados por esta decisión brasileña.
Un aspecto preocupante de esta situación es la falta de coordinación política que existe dentro del Mercosur. Se impone un acuerdo de tipo Maastricht para que la Argentina y Brasil pueden demostrar al mundo que son socios serios.

Jose Luis Espert

Brasil inició el camino de la crisis, que inevitablemente terminará en una lamentable confiscación tipo plan BONEX y devaluaciones. La recesión que vivirá este país ahora no será menor que 4% en el ’99. La Argentina tendrá también una recesión, que en el mejor de los casos terminará en un crecimiento estancado este año.

El equipo económico debería ahora convencer al Fondo Monetario de que no se cumplirá la meta fiscal, lo que llevará a una situación parecida a la del ’95/ ’96.
Es un hecho que la previsión de 2.900 millones de dólares de desequilibrio no se cumplirá y que probablemente se llegue a un déficit fiscal de u$s 4.000 millones como mínimo.

Roberto Frenkel (UCR, economista del CEDES)

Brasil tiene un problema en su ámbito presupuestario por la apertura comercial combinada con un retraso en su tipo de cambio. Pero el temor principal es una eventual fuga de capitales de las naciones emergentes, originada en la desconfianza de los grandes fondos de inversión por la estabilidad global.

Arnaldo Bocco (economista del Frepaso, director Banco Ciudad)

Evidentemente asistimos a una de las jornadas más duras de los últimos meses. El problema está centrado en las manos de Cardoso y esta devaluación importante puede ser la antesala de una situación más delicada si no es conducida con seriedad.

Cardoso tiene que hacer una intervención fuerte para mandar un mensaje claro que ponga en evidencia que la crisis está controlada.
Hay dos decisiones en ese sentido: tiene que evitar que siga teniendo fuerza la actitud de Itamar Franco y dar señales de
que domina el Congreso. En la medida en que su propio bloque no apruebe el paquete fiscal los organismos internacionales se preguntan ¿para qué darle más plata si la situación no está bajo control? El riesgo sistémico para el mundo ha subido.
La Argentina no tiene riesgo devaluatorio, pero va a sufrir los efectos de esta crisis sobre la economía real.

Juan Alemann (ex secretario de Hacienda)

La crisis brasileña es muy preocupante y terrible, porque los brasileños no están haciendo lo necesario para salir de este panorama y esto repercute en el mundo entero.
La voluntad política del gobierno de Cardoso es no devaluar, pero llega un momento en que no se puede hacer otra cosa.
En este momento, Brasil está en caída libre. Pese a todo, aunque Brasil devalúe aún más o profundice su marco recesivo, la convertibilidad argentina no peligra. El gobierno brasileño tiene que diseñar un plan BONEX para emitir títulos en dólares a largo plazo y reemplazar toda su deuda a corto plazo.

Marcelo Lascano

La devaluación generará problemas serios en la economía argentina, por lo cual se va a instalar la incertidumbre entre nosotros, la gente va a dudar de invertir, se van a posponer la radicación de capitales y olvidémonos de mejorar la tasa de desempleo y otras cosas. Esto tiene que hacer repensar a la Argentina toda su estrategia de comercio, de inversiones, no para separarse del Mercosur, sino para tener rápidamente lo que algunos venimos pidiendo hace mucho, una presencia en otros lados, de manera de compensar.

Eduardo Delle Ville (UCR, secretario de Hacienda porteño)

Considero que la gravedad del problema económico es realmente significativa, pero lo que dificulta aún más el panorama son los conflictos políticos que el presidente Cardoso mantiene con el Congreso y con los estados, los cuales se encuentran muy comprometidos con sus deudas internas. Creo que el discurso conciliador de Cardoso consiste en el primer paso en busca de una solución política, para entonces sí poder enfrentar los problemas económicos de Brasil.