Se demostró que el FMI no sirve para evaluar riesgos

Mientras no se piense en implementar en todo el mundo y de manera simultánea una cosa similar a la propuesta de Henry Simons de la escuela de Chicago de 1948, por la cual se crean bancos de inversión que prestan dinero pero no garantizan el valor nominal de sus pasivos y bancos de depósitos que no pueden dar préstamos (funcionando en los hechos como verdaderas cajas de seguridad), en reemplazo del actual sistema financiero, es necesario que exista "algo" a nivel internacional que califique fuera del ciclo qué país es viable o no para dotar de mucha más racionalidad a la base de la globalización.

El FMI es un organismo cuya propiedad es de los países que lo conforman. O sea, no fue creado para ser un auditor de los mismos en general (salvo para aquellos a los cuales les ha prestado dinero), ni para andar pronosticando su futuro "desastre" en caso que pudiera ocurrir, lo cual no justifica para nada mostrar como supuesto "paradigma" de país emergente, a economías que devalúan sus monedas 100% a los pocos meses de tan temeraria afirmación como ha sido el caso del Sudeste Asiático en 1997. Fue creado, esencialmente, para transferir fondos externos desde los países superavitarios hacia los deficitarios.

Por el lado de las calificadoras de riesgo ("rating agencies"), el sentido básico de su existencia, es la reducción de los problemas de información para que los mercados estén más cerca de la competencia perfecta y por lo tanto sean crecientemente eficientes.

Factores Externos

La realidad muestra que sus opiniones sobre la performance "macro" de los países, en general, están muy afectadas por la posición de la economía frente al ciclo económico y éste es un problema sumamente serio.

Veamos. A diferencia de las economías desarrolladas, en las que los factores internos dominan el comportamiento del ciclo económico, en los países pequeños y abiertos al mundo, son los factores externos (movimientos de capitales, términos del intercambio) los principales determinantes de la evolución del ciclo.
Las etapas de auge y depresión que se generan, se caracterizan por una elevada volatilidad del producto, del tipo real de cambio, de la tasa de interés interna y del déficit en cuenta corriente.

Los períodos de amplia liquidez y reducción en la tasa de interés en las economías desarrolladas, provocan un aumento en los precios de los commodities (parte esencial de las exportaciones del mundo en desarrollo) y flujos abruptos de capital hacia las economías emergentes. Los recursos disponibles para el sector privado, crecen notablemente como consecuencia de los mayores ingresos por exportaciones y del aumento de los préstamos del sistema financiero que es posible por el ingreso de capitales y los mayores depósitos en los bancos.

La consecuente expansión del gasto privado, reactiva la actividad económica, aumenta el nivel de precios internos con relación al tipo de cambio, aumenta la demanda por importaciones y aumenta el déficit en cuenta corriente. Estos procesos son generalmente exacerbados por el comportamiento del sector público, que aumenta su gasto y su déficit, aprovechando la mayor liquidez para endeudarse externamente (la Argentina de la convertibilidad, es el caso más notorio en este sentido).

Los procesos de depresión económica son iniciados por factores económicos o políticos, pero en cualquier caso son caracterizables por un proceso simétrico (al de expansión) pero de fuga de capitales, brusca reducción de préstamos al sector privado, fuerte contracción de la demanda interna y consecuentemente, caída de los precios internos en términos del tipo de cambio (ya sea por deflación o devaluación) y recesión económica.

Acompañamiento

Estos procesos van acompañados por una reducción de las importaciones y del déficit en cuenta corriente (reflejo de la fuga de capitales) y en repetidas circunstancias por crisis financieras importantes. Los procesos de depresión son generalmente exacerbados por un comportamiento procíclico del sector público (exactamente los anuncios que el gobierno argentino está haciendo para 1999), el cual se ve forzado a reducir su gasto en medio del proceso recesivo al reducirse su recaudación y caer abruptamente sus posibilidades de financiamiento externo.

El origen predominante de los factores externos y la volatilidad de las principales variables macroeconómicas, son los rasgos diferenciales de los ciclos en economías emergentes como la Argentina. De esta manera, cuando el ciclo virtuoso de entrada de capitales y expansión de la demanda interna, es exacerbado con buenas calificaciones por parte de las "rating agencies", el resultado termina siendo una hermosa "cadena" de la felicidad. Absolutamente insostenible, por cierto.

La reciente advertencia de Moody’s para la Argentina, de que las calificaciones máximas para una serie de bonos de empresas de primera línea y depósitos del sistema bancario, no sería alterada hacia arriba ante la perspectiva de una posible revisión hacia abajo, justamente va en el sentido contrario de lo que se expuso ante como "deber ser".

Alternativa

Las calificaciones deben realizarse sin tener en cuenta el componente "cíclico" marcado más arriba.
La empresa o banco que es bueno, tiene que serlo con independencia de si Alan Greenspan sube o no la tasa de interés de un día en ¼ de punto en los EE.UU. o de si Rusia, que está en la prehistoria macroeconómica, devalúa el rublo 50% o 100% en una hora.

Si el FMI no puede ser auditor para predecir colapsos por ser ajeno a su naturaleza y las calificaciones de las "rating agencies" son procíclicas, entonces es necesario contar con una tercera alternativa que podría ser un organismo internacional independiente que sí prediga y haga públicos los problemas en las "macros". Particularmente, de los países altamente dependientes del capital golondrina como todos los emergentes.