El IPC no bajará

En junio creemos que el nivel de actividad industrial puede estar nuevamente en los niveles de mayo. Es decir, hemos entrado en una especie de meseta a niveles altos. Es más; debido a los elevados niveles de capacidad instalada, es difícil que esta meseta sea superada, a pesar de que el aguinaldo pueda tener un fuerte impacto sobre el gasto en junio y de que el rescate de deuda provisional con la venta de YPF, pueda presionar en septiembre.

Respecto de la inflación, a nosotros mayo nos dio un 1,2; y, teniendo en cuenta que el arrastre para junio es grande
(0,47 %), no es probable un IPC por debajo del de mayo. Con relación a estos índices superiores al 1 %, cabe hacer algunas consideraciones. Primero, de ninguna manera responden únicamente a un efecto de arrastre. Segundo, tampoco es un problema exclusivo de los servicios o de la estacionalidad de algunos productos. Y tercero, hay una importante componente de presión de la demanda agregada, impulsada por una política tendiente a mantener alto el nivel de actividad para que el modelo de ajuste sea ratificado en las urnas.

En cuanto a la situación fiscal, es importante tener en cuenta que Cavallo nunca va a mostrar un número oficial que esté por debajo de las metas comprometidas con el FMI. Con lo cual quiero decir que, hay bastante de dibujo en las cifras que realiza el Gobierno. ¿Si esta situación va a traer problemas con, el FMI? Nosotros pensamos que no, ya que Cavallo tiene todavía mucho margen para dibujar antes de tener problemas con el Fondo. ¿Por qué? Porque le sobran para 1993 unos USS 1.500 millones (USS 1.000 millones provenientes del sistema previsional que no pasó al sector privado, y unos USS 500 millones que gana el fisco con la ley de abril del ’92 que elimina la deducción de quebrantos anteriores de la base imponible de ganancias) respecto de las primeras metas acordadas en el Extended Fund Facility de principios del ’92.

La pregunta relevante sería entonces, si lo que Cavallo está en condiciones de juntar de verdad sirve para hacer estable al pala; y nosotros pensamos, precisamente, que la situación fiscal no es motiva de inestabilidad en el corto plazo.
En el aspecto monetario, una cuestión que me parece importante para el lector especializado en finanzas es que el nuevo sistema de promedios móviles que comenzó a regir en la práctica en mayo, tiende a darle mas volatilidad a la tasa de interés.
Me explico: las tasas de interés de la primeras quincenas habitualmente son inferiores a las tasas de interés de las segundas quincenas. Y en este sentido, el sistema de promedios móviles profundiza esa diferencia; lo cual les da a aquellos que operan eficientemente en el fine tune financiero margen para realizar ganancias interesantes.

En este contexto, junio se presenta con una tasa de call promedio en el orden del 4,3 %. Al principio, se ubicarla alrededor del 5% para aflojar en la segunda quincena a niveles similares a los que cayó en mayo del 1,5 % o 2 % Y si bien es un nivel bajo, se justifica por la importante reducción en la tasa de inflación esperada; lo cual es, a su vez, consistente con la enorme caída del riesgo país: ese indicador medido como el diferencial entre el TIR del BONEX ’89 y la LIBOR, nunca fue tan bajo como el actual.

A su vez, el Banco Central puede durante junio comprar entre USS 100 y USS 250 millones.
Por otra parte, cuando se considere un portafolio de inversión debe tenerse en cuenta que la tasa de inflación norteamericana está haciendo que la tasa de interés de los bonos de largo plazo suban más que los de corto. Y esto está haciendo que algunos inversores salgan de sus posiciones de bonos de renta fija y entren en bonos de renta variable.

Así, en un momento en que la Argentina tiene una tasa de riesgo muy baja, este hecho juega a favor de los bonos de deuda externa del país: el Discount y el FRB. Por lo cual, no deberían dejarse de tener en la cartera.