La economía, en una sola mano

El Presidente debería dar alguna señal de tranquilidad y continuidad en el rumbo para calmar a los mercados y empresarios. No se espera una disparada del dólar, pero se teme que resulte más difícil acordar con el Fondo Monetario y conseguir financiamiento


ORLANDO FERRERES – Estudio Ferreres

Fue un cambio un poco sorpresivo, por más que había síntomas y diferencias -no en las ideologías- sino en dos personalidades fuertes que chocaban bastante y en algún momento se podía producir esta dimisión que le pidió el Presidente al ministro. Estaba entre los cálculos que podía ser debido a que había cambios de otros ministros porque van a entrar al Congreso.
Lo más sorpresivo es la ministra que tenemos. Felisa Miceli es una muy buena economista pero no estaba en los cálculos de la mayoría de la gente. Felisa había estado en la consultora Ecolatina, que era de Lavagna, y él la puso en el Banco Nación. Después se fue moviendo a través de su marido hacia el área de Kirchner y terminó reemplazando a su ex jefe.
Es evidente que se viene una concentración de la política económica en manos de Kirchner. Siempre la tuvo, pero ahora más que nunca. Está en una sola mano. Va a dejar lo operativo en los distintos ministerios pero el manejo estratégico clave, como el trato con el Fondo Monetario Internacional, lo va a tener directamente Kirchner.

Si no hay ningún cambio de tendencia, los mercados financieros lo van a tomar bien. Siempre que aparece un cambio, hay un poquito de incertidumbre, pero si luego se despeja, se retoma la línea anterior, y la línea anterior era buena, con crecimiento económico, inflación algo alta pero controlada, mejora del salario real, baja del desempleo, y por lo tanto van a mantener la confianza que seguían teniendo en la Argentina, con un riesgo país muy bajo, debajo del de Brasil. No se espera tampoco ningún cambio en el valor del dólar. No hay ninguna perspectiva de que haya ninguna evolución del tipo de cambio ni hacia arriba ni hacia abajo. Siempre alrededor de tres pesos.


JOSE LUIS ESPERT – Espert & Asociados

Se trata de una profundización del giro hacia la izquierda que la Argentina comenzó a hacer hace seis años. El Kirchner que tuvimos hasta el 23 de octubre era un Kirchner más a la izquierda de Eduardo Duhalde, y el que tenemos después de las elecciones está a la izquierda del previo al 23 de octubre.

Ahora se viene una profundización de los elementos negativos que tenía el programa económico. La Argentina va a ratificar la postura anti ALCA; contra el Fondo Monetario; los acuerdos de precio se van a poner cada vez más pesados, en cuanto a que la persecución a las empresas va a ser más problemática; se van a tratar de incorporar más sectores en los acuerdos de precios. Vamos a un poco más de lo que hemos estado viendo.

El Gobierno, después del 23 de octubre, ya había tomado la decisión de evitar que el dólar se caiga muy abajo de los tres pesos. Miceli, que es una persona absolutamente irrelevante en cuanto al reconocimiento público en comparación de Lavagna, probablemente genere un dólar un poco más pedido, pero nada fuera de control.

La Casa Rosada ha enviado un mensaje: se considera la única ganadora de las elecciones del 23 de octubre, por eso se profundiza el color kirchnerista. Dentro de poco se va a convertir en un iglú. Un lugar sólo para pingüinos. Al poner una persona tan irrelevante como Miceli en el ministerio de Economía, Kirchner toma la decisión de decir "el ministro de Economía soy yo".


JAVIER ALVAREDO – MVA Macroeconomía

Con el diario del lunes, se ve que Kirchner decidió utilizar el momento de relanzamiento de su gobierno para deshacerse de Lavagna con quien estaba mostrando diferencias. Kirchner no quiso correr el riesgo de ser un Presidente dependiente de su ministro de Economía, como le pasó a Menem con Cavallo y creo que a De la Rúa también.

Para no correr ese riesgo, decidió correr otro: remover un ministro de prestigio y con poder político. Ahora queda expuesto a los éxitos y a los eventuales problemas de la gestión económica. Mal que mal, ahora el ministro de Economía es Kirchner.

La referencia para los actores económicos es que Miceli es algo más kirchnerista que Lavagna. Si se pudieran dar algunas señales de tranquilidad, no sé si habría grandes cambios en las perspectivas hacia la política económica. Ahora, si se viene la etapa de la redistribución del ingreso y del control de precios, los mercados seguro que se van a poner un poco más nerviosos.

No veo grandes cambios en el dólar. El mercado cambiario sigue sobreofertado, el Banco Central sigue con muchas reservas y con el poder de mantenerlo en torno de los tres pesos como lo viene haciendo hasta ahora.


ALDO ABRAM – Consultora Exante

Es un cambio bastante audaz, no solamente porque se está desprendiendo de un ministro que ha demostrado con su gestión una gran capacidad y se ha ganado la confianza de muchísima gente entre los inversores, sino porque al mismo tiempo lo está cambiando por alguien que no es tan conocido. Eso genera mucha incertidumbre hacia adelante.

Es cierto que el ministro de Economía solamente instrumenta las políticas y que el que marca el rumbo económico es el Presidente, pero la instrumentación también es importante. Con Lavagna, uno sabía qué era lo que iba a hacer. Era más o menos previsible. En el caso de Felisa Miceli no es lo mismo, porque no se la conoce tanto. Tiene un perfil más bajo.

Si bien los lineamientos generales de la política económica eran compartidos entrel el ministro y el Presidente, Kirchner es mucho más intervencionista y estatista de lo que era Lavagna, por lo que funcionaba un poco como contención en este sentido y eso se va a perder afectando lo que es la seguridad jurídica.

Tampoco veo muy fácil para la nueva ministra lidiar con la inflación. Ya no lo era para Lavagna y creo que hay un error conceptual para el Gobierno que va a perpetuarse con este cambio y que al no enfrentarse las verdaderas causas de la inflación, lo que vamos a tener es una búsqueda permanente de chivos expiatorios fuera del Gobierno, en general empresarios.
El cambio ya está teniendo un impacto negativo en los bonos y en la Bolsa. Va a ser más difícil conseguir financiamiento, y un acuerdo con el Fondo también va a ser mucho más difícil. Cuando uno va a buscar que le den una garantía con condiciones más flexibles como las que quería el Gobierno, es mucho más fácil si se muestran éxitos. Distinto es si pide esos mismos avales alguien con menos currículum.


MANUEL SOLANET – Infupa

La salida de Lavagna era esperada, dada las diferencias que se plantearon en los últimos días con el Presidente. Creo que ha habido una apreciación negativa entre los analistas, los actores económicos y también en la prensa internacional.
Lavagna había generado diferencias y no todo el mundo estaba de acuerdo con sus políticas -me incluyo entre los que teníamos discrepancias importantes. A pesar de ello, la ponderación y la prudencia de Lavagna habían generado méritos para que no se pretendiera un cambio a esta altura.

Es aventurado dar una opinión sobre la nueva ministra. Hay que esperar que se ponga en marcha y formule sus propuestas. Se puede decir que es una persona más cercana al círculo político del presidente Kirchner, y que en este cambio haya buscado más lealtad que condiciones para un cargo de esa envergadura
El cambio implica aparentemente una mayor intromisión de Kirchner en las decisiones económicas. Lavagna era una persona que mostraba más independencia. Era un ministro que había sido designado por el anterior mandatario y no por él. Se mostraba más independiente de la presión presidencial. No va a ser esa la situación de la nueva ministra.

Hay problemas muy complejos por resolver que van a necesitar de reformas y políticas que están siendo necesarias. Hay que esperar ver qué dice la nueva ministra. La agenda para Felisa Miceli incluye la inflación, la generación de una situación fiscal más sólida y menos precaria, el logro de acuerdo con organismos multilaterales, y un mayor equilibrio en los precios relativos, entre otros.