Si no se alcanza el 80 %, el FMI puede pedir que se mejore la propuesta de canje

26 Oct
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Planteó que podría postergarse el cierre del canje: “Existe la probabilidad de que Argentina tenga que seguir negociando un poco más después del 25 de febrero”,señaló. Dijo que el gobierno se manejó en forma “animalesca” con algunas empresas de servicios públicos.

Espert sostuvo que el nivel de aceptación que está teniendo la propuesta de canje en la primera semana, del 23 por ciento, se ubica “tres o cuatro puntos” por debajo de lo esperable, y consideró que el gobierno podría postergar el cierre previsto inicialmente para el 25 de febrero próximo.

“El gobierno puede demorar el cierre del canje. Si llegado el 25 de febrero la Argentina no reúne esa masa crítica que parece estar en el orden del 80 por ciento para el Fondo Monetario, el organismo dirá: ‘Argentina, mejore la propuesta y vuelva con el 80 por ciento como mínimo’”, puntualizó.

Espert dijo que el resultado de la primera semana del canje de deuda si bien “no quiere decir que el canje vaya a fracasar, refleja que, por ahora, el inversor extranjero está diciendo: ‘queremos ver un poco más’”.

“En el medio se le va complicando el camino al gobierno, porque los datos de actividad económica son cada vez mejores. El gobierno anunció una mejora de un punto y medio en el pronóstico de crecimiento para el 2005, del 4 al 5,5%, y obviamente, uno no puede mantener la misma propuesta con pronósticos de crecimiento cada vez mejores”, consideró.

El economista destacó que “mantener la misma propuesta de Dubai con una economía que crece cada vez más y con 4 puntos de superávit primario, es complicado”.

Sostuvo que la oferta, tal como está planteada, “va a demandar 0,7 por ciento del producto durante 10 años, y luego del pago de intereses, van a sobrar 2,5 puntos de superávit. Todo el mundo hace la cuenta y puede pedir que se mejore la propuesta”.
En declaraciones a Asteriscos.Tv, por Canal P+E, el titular de “Espert Consultoría Macroeconómica” consideró que “va a costar lograr el 80 por ciento” de adhesión, pero aclaró que “todavía es un escenario muy abierto.

“Yo no diría que el 25 de febrero se cerró el canje y ya está. Hay una chance de que no se logre la masa crítica para negociar con el Fondo, o para que el mundo lo declare sin aftosa, sin default. Por lo tanto todavía existe la probabilidad de que Argentina tenga que seguir negociando un poco más después del 25 de febrero”, planteó.

Espert opinó que aunque se logre “el ciento por ciento de aceptación, cosa que no se va a lograr, Argentina sigue quedando en una situación concursal después del canje”.
Y sostuvo que aún en ese escenario favorable, “no nos van a tirar la plata por la cabeza como ocurría durante los ‘90, aún después de un canje de deuda muy exitoso”.

Con relación al debate abierto en torno a la situación de algunas empresas de servicios públicos privatizadas en los ‘90, Espert consideró que el gobierno de Néstor Kirchner “se ha manejado de manera directamente animalesca”.

Consideró que si bien es cierto que “en algunos casos como teléfonos, aguas o peajes las tarifas estaban un poco altas en dólares antes de la devaluación, no era necesario hacer el mamarracho que se ha hecho y amenazar directamente o con reestatizar, o con una participación del Estado de nuevo en las privatizadas”.

Espert criticó también al Ministerio de Trabajo por no generar las condiciones para el crecimiento del empleo formal.
“La política del Ministerio de Trabajo es un absurdo”, cuestionó el economista, al sostener que “se ha creado empleo, pero las tres cuartas partes del nuevo empleo es negro”.

Agregó que “la pata que falta es que el empleo que se cree sea blanco. Pero no se puede pretender subir los costos laborales y a los dos días sacar a la policía de seguridad social para que el empleo sea en blanco. Obviamente, si suben los costos laborales, va a haber mucha más dificultad que antes para crear empleo en blanco”.

“El desafío es que haya menos disparates del lado del Ministerio de Trabajo”, enfatizó Espert.

El economista defendió el nivel de dólar a 3 pesos como una relación “realista para un país empobrecido como la Argentina, poco competitivo, que produce commodities en esencia y que viene de una historia en la que cada abaratamiento del dólar le ha costado sangre”.

“Cada vez que la Argentina abarató artificialmente el dólar, Martínez de Hoz o Menem, terminamos volando por los aires. Así que la primera gran enseñanza que deberíamos tener es que no tienen sentido estos abaratamientos absurdos del dólar que nos hacen sentir que somos ricos artificialmente”, señaló.

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