"El país crecerá 5 puntos"

¿Qué pronósticos macroeconómicos prevé para el 2005?

–La economía argentina va a crecer entre 4 y 5 por ciento y los precios seguirán bajo control. La inflación va a ser ligeramente superior a la de 2004, que finalizará cercana a 6 por ciento.


–¿Y qué será lo que impulse al alza a la inflación?

–El principal motivo es la fuerte presión salarial que está siendo bastante incentivada por el Gobierno. Habrá que ver en qué medida afecta a los precios o al nivel de actividad. Está mal que el Ejecutivo decida cuál es el nivel de salarios que deben pagar las empresas, porque se les quita capacidad de inversión.

–En ese escenario no se contempla una eventual suba de tarifas de los servicios públicos…

–Es que no creo que eso vaya a ocurrir. La sensación es que este Gobierno quiere entregarles las privatizadas a sus amigos o reestatizarlas. De hecho ya, tenemos algunos ejemplos, como el Correo o la aerolínea Lafsa.


–¿Y en cuanto a los indicadores sociales?

–El próximo será un buen año. La pobreza y la indigencia van a seguir disminuyendo, así como se mantendrá la tendencia alcista del nivel de ocupación y empleo.


–¿La salida del default será el gran tema que defina el panorama económico del año próximo?

–Es el principal aspecto a monitorear. Habrá que ver qué porcentaje de aceptación logrará la propuesta de canje de deuda que hizo el Gobierno a los acreedores privados. Además está el tema de la firma o no de un acuerdo con el FMI. No será gratuito para el país el proyecto de desendeudamiento, porque implicará cargar de mayor peso fiscal a las empresas.


–¿Qué porcentaje de aceptación de la oferta puede considerarse como un éxito?

–Al menos un 90 por ciento.


–Pero el Gobierno aspira a un 70 por ciento.

–En ese caso, unos 30.000 millones de dólares quedarán fuera de la reestructuración, lo que implicará que el país deberá afrontar juicios por ese mismo monto. No conlleva un riesgo de posibles embargos, porque la Argentina no posee nada en el exterior, sino que conspira contra la capacidad de pago a quienes efectivamente ingresaron en el canje. Una aceptación del 90 por ciento minimiza ese riesgo.


–¿Cómo evalúa el proyecto de Kirchner de cancelar la deuda con el FMI?

–Es una locura. Antes que pensar en eso el Gobierno debería llegar a un arreglo con los acreedores. Porque es evidente que no puede estar diciéndose que va a aplicar una importante quita de capital a los privados y al mismo tiempo anunciar que se le pagará la deuda al Fondo. Esto fue lo que les dijo el gobierno español a los Fernández (Cristina y Alberto) en su reciente viaje a Madrid.

–¿Pero es factible pagarle al Fondo?

–El problema es que este Gobierno tiene una gran decepción porque este año le pagó 2.000 millones de dólares y casi no redujo la deuda. Ocurre que la moneda en la que presta el organismo, el SDR, se revaluó mucho con la caída del dólar. Así que se ha recaudado más de lo que se gasta para darle al Fondo y le sigue debiendo lo mismo.

–¿El contexto internacional seguirá siendo favorable para el país?

–Hay que seguir de cerca el avance del dólar. Si se deprecia mucho más, la tasa de interés va a subir aún más y por lo tanto el crecimiento de la economía mundial se verá afectado.


–¿Cómo afectará la apertura del comercio con China?

–El modelo que pretende llevar adelante el Gobierno es el de sustitución de importaciones. Pero el acuerdo con China es una señal de que la globalización se está metiendo por la ventana. Se le concedió el status de economía de mercado porque Brasil ya lo había hecho en medio de su negociación por un lugar permanente en el Consejo de Seguridad de la ONU. Pero para la Argentina el acuerdo es verdaderamente un gran cuento chino. Lo de los 20.000 millones de dólares fue una mentira.