“El acuerdo con China tendrá el mismo impacto que cuatro ALCA”

El economista liberal José Luis Espert se mostró sorprendido por la decisión del gobierno de otorgarle a China el estatus de economía de mercado y presagió que el país avanza a una apertura aceleradísima de la economía que echará por tierra el proyecto de sustitución de importaciones o, para evitarlo, deberá incumplir el compromiso asumido con la que será en poco tiempo la principal potencia económica del planeta. El consultor también habló de la marcha de la renegociación de la deuda externa y el impacto de la postergación del canje en la economía, responsabilizó al gobierno nacional por la demora y se manifetó a favor de mejorar la oferta a los acreedores externos.


-¿Cree que la postergación del canje de bonos puede afectar la marcha de la economía?

En primer lugar, para el corto plazo me parece absolutamente irrelevante la postergación, no creo que tenga efectos macroeconómicos, en cuanto a suba de la tasa de interés, aumento del dólar o los precios. No veo nada en este sentido.En segundo lugar, creo que es una vergüenza que Argentina no pueda mantener un contrato por más de 3 semanas sin modificarlo unilateralmente. El gobierno había anunciado que el canje comenzaba el 29 de noviembre, y nuevamente cambiamos las reglas de juego.


-¿Pero usted cree que la demora es responsabilidad del gobierno nacional?

-Sí, obviamente, en cualquier caso, ya sea por falta de idoneidad, o porque hay presiones desde afuera para que se mejore la oferta, en cuyo caso no se supo leer adecuadamente lo que los acreedores están pidiendo. Esta demora u obedece a una falta de idoneidad de total del gobierno, por ejemplo al no firmar el contrato con el Banco de Nueva York (encargado hasta el jueves de pilotear el canje de bonos en las principales plazas financieras del planeta), o realmente no supo leer la presión de los acreedores. Porque dentro de dos meses ¿qué viene? ¿la misma oferta nada más que 60 días después? En ese caso la respuesta será una falta de responsabilidad del gobierno.


-¿O sea que atribuye la demora del canje básicamente a que la oferta no es satisfactoria para los acreedores?

-No, yo lo que digo es que puede ser una de estas dos alternativas: una falta de idoneidad del Gobierno o una incapacidad para leer los mensajes de los acreedores que no aceptan una reestructuración del 75 por ciento.


-¿Y todavía no tiene claro cuál de estas alternativas es la que llevó al retraso?

-Eso lo vamos a saber recién cuando termine el proceso de reestructuración, el 26 de febrero. Entonces, primero no hay ninguna consecuencia negativa de corto plazo, segundo es una vergüenza que no podamos mantener más de tres semanas la palabra empeñada, tercero, es falso que la demora en el canje implique una demora en la negociación con el Fondo, porque hay una intención del Gobierno de hacer creer que a raíz de la postergación del lanzamiento del canje hay una postergación también del comienzo de la negociación del Fondo. Ese criterio supone que el 17 de enero, cuando cerrara el canje, Argentina iba a lograr el 80 por ciento de aceptación que es lo mínimo que el Fondo le exige para iniciar una negociación, y esto no iba a ser así. Porque si el 17 de enero era tan probable conseguir como no conseguir el 80 por ciento de adhesión. En realidad tal vez no se postergó el inicio de la negociación con el FMI, porque de todos modos no iba a comenzar en esa fecha porque no se consigue ese 80 por ciento que el Fondo quiere. Además, en todo caso lo que se atrasó no fue la fecha del acuerdo con el Fondo, sino la de comienzo de las negociaciones por un nuevo acuerdo.


-¿Usted sostiene que está definido que el Fondo no se va a sentar a negociar hasta que se consiga una adhesión del 80 por ciento de ahorristas al canje de bonos?

-Bueno, no está escrito en ningún lado. En ningún lugar del acuerdo con el Fondo dice que se exige un piso del 80 por ciento…


– Pero usted lo mencionó ¿cree que más allá de que no esté escrito de todos modos es una decisión tomada por la conducción del Organismo?

– Yo creo que, como una meta central de ese acuerdo es la normalización de los pagos de la deuda, y eso no está, el Fondo no se va a sentar a negociar con nosotros. Por eso digo que no necesariamente la postergación del canje implica demora en la negociación con el Fondo.


– Lo que sí está claro es que mientras tanto la Argentina no va a poder refinanciar sus vencimientos con el Fondo hasta que alcance un nuevo acuerdo. ¿Qué tendría que hacer el Gobierno? ¿Pagar con reservas?

– Bueno, si Argentina no quiere “defaultear”, es decir, si no quiere irarse al G7 encima (por el grupo de países más industrializados del planeta) va a tener que seguir pagando como hasta ahora, no con reservas sino con superávit, porque durante 2004 Argentina ha pagado con superávit fiscal .

-Es parecido…

– No. No estamos usando las reservas del Banco Central para pagar al Fondo. No estamos debilitando el respaldo en divisas ni la base monetaria para pagarle al Fondo. Digo que es posible que se le pague con superávit fiscal o con depósitos que tiene el gobierno en los bancos, pero no van a usar reservas.


– El Ministerio de Economía emitió esta semana un documento muy crítico respecto de la actuación del Fondo en los últimos años, y allí también cuestiona a los economistas que proponen aumentar el pago a los bonistas, porque según el Gobierno incrementar la propuesta de pago a los acreedores hace que la oferta sea menos sustentable a largo plazo, y eso iría en contra de los propios acreedores.

– Eso es suponer que el gobierno tiene la verdad revelada, que los gobiernos argentinos nunca se equivocan. Yo me permito recordar que Argentina, en los últimos 30 años, de la mano de los gobiernos que tuvimos ha tenido las peores tres décadas de la historia. Así que si los gobiernos no se equivocaran, a Argentina le hubiera ido bárbaro y no hubiese vivido esta tragedia económica.


-¿Entonces usted cree que es posible pagar más sin afectar la marcha de la economía?

– El Gobierno tiene hoy un superávit primario del 4 por ciento del PBI, por más que cacaree diciendo que más de tres no va a tener. Pero es cierto que más de 4 puntos de superávit fiscal Argentina no tiene que tener. Ahora, esto no tiene nada que ver con la oferta que se le hizo a los acreedores, porque estamos usando una parte importante de esos 4 puntos de superávit en el pago de vencimientos de capital e intereses al FMI. Unos 2 mil millones de dólares, que equivalen a 0,8 por ciento del PBI, son destinados al Fondo porque Argentina no alcanza un acuerdo. Y no tiene ese acuerdo, no sólo porque no cerró con los acreedores, sino porque no reestructuró los contratos con las privatizadas. Si Argentina tuviese un acuerdo con el Fondo, estos 2 mil millones que pagó durante 2004 los podría utilizar para mejorar la propuesta a los acreedores pagándole parte de los intereses en efectivo, sin defaultear al Fondo, porque el organismo, en el marco de un acuerdo, le refinancia esa deuda.


– ¿Entonces la solución para usted es acordar con el Fondo, no pagarle más sino refinanciar vencimientos, y con ese ahorro pagarle más a los acreedores privados?

-Claro, se debe renegociar con las privatizadas a largo plazo, y, con algo más como un compromiso sobre coparticipación de impuestos, se consigue un acuerdo con el Fondo. Entonces, el organismo haría roll over (préstamos de montos similares a los que se deben cancelar) de vencimientos de capital y con esos recursos el país puede mejorar la oferta a los acreedores.


-¿Por qué cree que el Gobierno no toma ese camino? ¿Tendrá que ver con la idea que analiza el presidente Kirchenr de cancelar la deuda con el Fondo y liberarse así de los controles permanentes del FMI?

-Creo que hay una mezcla de dos cosas, una es que el Gobierno ha comprado esa idea tan ridícula del Plan Fénix de sacarse la gayola o el yugo del Fondo lo que, suponen, le permitiría al país hacer cualquier cosa, algo que es falso porque el mundo está globalizado. Si no está el Fondo estarán los mercados o el G7, así que es absurdo, pero creo que esa idea está en el Gobierno. Ese pescado podrido se lo han vendido a Kirchner y él lo compró. Y por otro lado está la decisión de no asumir costos en términos de votos ante los usuarios residenciales de servicios públicos, aumentando las tarifas en un año electoral.


-¿Qué lectura hace de los acuerdos alcanzados con China en los últimos días?

-Bueno, yo creo que o todo el Gobierno se volvió partidario del libre mercado y Kirchner quiere hacer la gran apertura económica a la chilena, de hace 20 años, o esta gente no tiene la menor idea de lo que hizo.


-¿Lo dice por haberle otorgado el estatus de economía de mercado a China?

– Claro, porque el gobierno se niega a tener un acuerdo de libre comercio con Estados Unidos a través del ALCA o con la Unión Europea y niega el libre comercio de autos con Brasil para proteger la industria nacional, sin embargo declara economía de mercado a China, entonces, o se ha vuelto a favor del libre comercio, y ya se viene el ALCA y todo lo demás, o no tiene la menor idea de lo que hizo, se volvió loco, y tomó una decisión como una reacción viceral por lo que había hecho Brasil y ahora se debe estar dando la cabeza contra la pared.


– Bueno, pero simplemente siguió las pasos dados por Brasil…

-Es cierto que una vez declarada economía de mercado por Brasil, el producto chino puede entrar en Argentina de todas maneras, porque tenemos libre comercio y cero por ciento de arancel intra Mercosur. Al declararla economía de mercado, por lo menos logró el compromiso de palabra de que Argentina va a poder aumentarle las exportaciones a China 125 por ciento durante los próximos 4 años.


-Además de fuertes compromisos de inversiones…

-El tema de los 20 millones hay que considerarlo un cuento chino porque eso está atado la salida del default. Nadie le va a dar préstamos comerciales para modernizar los ferrocarriles a un país que está en default.


-¿Ni siquiera China?

-China no le va a construir una vivienda hasta que la Argentina salga del default. Los chinos no son tontos. Lo único concreto es que Argentina declaró a China economía de mercado con lo cual la dificultad que aparece ahora para probar que China hace dumping es enorme. Al pasar de economía en transición a economía de mercado cambió de raiz la definición de dumping. Antes le alcanzaba a un productor argentino con demostrar que el producto asiático era más barato que el que fabrica acá. A partir de ahora un productor local tiene que probar que China vende ese producto más barato en China, no acá. Pero demostrar eso es extremadamente difícil. Por lo tanto el Gobierno ha hecho una apertura de la economía con China más fuerte que cuatro ALCA y cinco acuerdos con la Unión Europea juntos.


-Bueno, pero la diferencia es que los chinos compran, y comprarán más aún, productos primarios a la Argentina, mientras que Europa y Estados Unidos no sólo que no compran sino que compiten con nosotros y nos sacan mercados.

-Pero entonces nos hemos jugado a favor del libre comercio, a favor de abrirnos con aquellos que están dispuestos a comprarnos lo que nosotros vendemos. Pero entonces hemos tirado a la basura toda la industria que sustituye importaciones. Entonces yo le diría, o nos jugamos a favor del libre comercio, con lo cual todo el discurso de la sustitución de importaciones es un cuento chino, o le vamos a defaultear un contrato a la futura potencia económica mundial. No hay otro camino.