Un cambio de escenario

La reprogramación de la fecha de presentación del canje de la deuda ha producido un cambio de escenario

Seis analistas opinan que la postergación perjudica la imagen argentina en el mundo y que podría influir negativamente en el costo final del abandono del default; también preocupa la demora en reanudar las conversaciones con el Fondo Monetario Internacional

Esta semana, el país se ha quedado un poco más solo. En el mundo no hay simpatía por la Argentina y la postergación en la presentación del canje de la deuda -independientemente de las razones que la provocaron- sólo contribuyó a deteriorar la borroneada imagen nacional. En el futuro, esta postergación podría pagarse con mayores costos para salir del default y recibiendo presiones del Fondo Monetario Internacional para sellar un nuevo acuerdo, con condiciones menos favorables para el país.

Estas son las principales preocupaciones de seis analistas consultados por LA NACION para analizar el cambio de escenario económico que se produjo esta semana, tras la comunicación oficial de la postergación hasta el 17 de enero de la presentación de la oferta argentina a los acreedores de su deuda en default. El inicio del trámite para reestructurar bonos impagos por 102.600 millones de dólares estaba previsto por el Gobierno para el martes. Y se pospuso por la deserción del Bank of New York como agente de cambio del canje, la falta de aval público de la Comisión de Valores de los Estados Unidos y la demora de la Comisión de Valores de Italia para aprobar los nuevos bonos.

Manuel Solanet, de la consultora Infupa, cree que la postergación genera más irritación en el mundo contra la Argentina. Y aunque no espera que esto modifique la decisión final de los bonistas, estima que "la hace más lenta y sigue despertando animosidad en un momento en el que se necesita todo el apoyo que se pueda conseguir".


Sensación de movimiento

"Lo que pasó es que se interrumpió el momentum del canje", analiza el ex subsecretario de Financiamiento Miguel Kiguel. Así se refiere a la favorable sensación internacional de que el canje iba sobre rieles y de que sería posible cumplir con los plazos y lograr un buen nivel de aceptación. "Los documentos de investigación de los bancos del exterior decían que todo se estaba encaminando y que este sería un canje exitoso, pero ahora ese momentum se perdió y habrá que trabajar bastante para generar esa sensación de movimiento otra vez".

Algunos de los analistas opinan que el paso del tiempo podría traducirse en mayores costos por pagar.

Claudio Loser, ex director del Fondo Monetario Internacional, opina que la demora complica y debilita la posición negociadora argentina: "Probablemente salir después requiera una pequeña mejora en la oferta que la Argentina ha hecho a los acreedores".

De todas formas, y ante el hecho consumado, el economista considera que es mejor unificar toda la negociación y el canje en enero en lugar de mantener la presentación del tramo nacional en noviembre y el resto más adelante, como se había planeado en un momento.

Loser opina que un factor importante es el paso del tiempo y el cansancio que a estas alturas tienen varios de los tenedores de bonos en default. "Los acreedores argentinos se quejarán, pero terminarán aceptando, los italianos y los japoneses podrían entrar por cansancio y hay una voluntad importante de los fondos de inversión que tienen papeles latinoamericanos de que se cierre esto", repasó.

"Hubo un mal manejo de la relación con el banco colocador, el Bank of New York, que nos dejó sin capacidad operativa a pocos días de lanzar el canje de la deuda y no será sencillo resolver este problema", dice Luciano Laspina, director de la consultora MacroVision. A su juicio, esta incertidumbre operativa y la postergación del canje no deberían producir un cambio sustancial en la tasa de aceptación que tendrá la propuesta.

Con un toque de optimismo, Miguel Angel Broda opina que "estamos mejor que cuando queríamos empezar el canje el 29 de noviembre acá en el país". Tampoco cree que la demora en los plazos disminuya la posibilidad de lograr un buen grado de aceptación a la propuesta. Su mayor preocupación está en el frente judicial. "Ahora hay más tiempo para acciones judiciales que pudieran frenar el canje, la cuestión es conseguir el apoyo de Italia y entonces habrá mucha más probabilidad de éxito". En ese sentido, Broda opina que las violentas críticas que el Presidente hizo en viernes contra el premier italiano no constituyen una buena noticia (ver aparte).


"No es una nueva mala noticia la postergación, sino que es mala noticia que el país se muestre poco serio para fijar una fecha", explicó José Luis Espert, de la consultora Espert & Asociados. Sobre las razones de la postergación, el analista se plantea una disyuntiva: "Este es un gobierno de inoperantes que no sabía firmar un contrato o bien esto obedece a que el Gobierno sabía que si lanzaba el canje no tendría una respuesta razonable".

Para el economista, la postergación podría esconder la intención de mejorar la oferta a los acreedores: "Cuidado que éste es un gobierno muy mentiroso; despotrica contra el FMI y cancela con él deudas por un promedio de 2000 millones de dólares por año. Al 1° de junio ya había triplicado la oferta presentada respecto de la que había hecho en Dubai".

Y además, el Fondo

El escenario internacional de hoy sigue siendo favorable para la economía argentina con su cóctel de bajas tasas y altos precios de materias primas. Pero la postergación en la fecha de presentación del canje exige que crucemos los dedos para que esas condiciones se mantengan por varios meses, algo difícil de garantizar.

Además, la reprogramación obligó a dejar para más adelante otra valla muy alta que el Gobierno debe saltar: la negociación con el FMI, sus pendida desde septiembre pasado.

Para Claudio Loser, ex director del FMI y conocedor de la intimidad de varias negociaciones, "para cuando se sienten frente a frente, ya habrán pasado seis meses desde la última vez que se juntaron y la Argentina probablemente querrá negociar como si no hubiera pasado nada entre septiembre y marzo, cosa que el Fondo no querrá hacer, no me sorprendería que quieran un nuevo acuerdo".

"En términos de plata, el Fondo querrá hacer una reestructuración de sus propios desembolsos y, como hay superávit primario, es probable que no le acepten el tres por ciento convenido y que quieran más. Debo decir que lo único que salva a la Argentina es que sigue pagándole al Fondo", concluye el economista.

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El analista Miguel Angel Broda opina que el Fondo seguirá pidiendo reformas estructurales que el Gobierno no quiere hacer. "El resultado de la reestructuración de la deuda puede ser muy influyente en el directorio político del FMI, si hay vocación de arreglar las cosas, como la hubo en septiembre de 2003 y marzo de 2004, tendremos acuerdo, pero si la predisposición es como la de junio, será todo más difícil".


Según razona Espert, "para que el Fondo se sienten de nuevo a negociar con nosotros va a querer al menos un ochenta por ciento de adhesión, pero aún lanzando el canje pasado mañana, no estaba claro que se podía conseguir esa alta adhesión".

Para Manuel Solanet, el Fondo retomará con fuerza sus requerimientos en cuanto a reformas estructurales y "seguramente reclamará, como ya lo hacía, una normalización de contratos con empresas concesionarias de servicios públicos, y en eso se ha avanzado muy poco".

Sobre los pasos que deberá dar el Gobierno en las próximas semanas, Luciano Laspina opina: "Resolver este problema rápidamente para cumplir con la nueva fecha no será sencillo; si se logra renegociar con el Bank of New York, quizá pueda llegarse a tiempo; caso contrario habrá que hacer un esfuerzo titánico para poner a punto en poco más de un mes los sistemas informáticos para manejar el canje de deuda más grande de la historia".

En medio de tantas demoras y en un escenario cambiante, una de las pocas cosas que han permanecido inalterables en la última semana es el estilo de comunicación presidencial. Fiel a sí mismo, Néstor Kirchner declara su optimismo por el resultado del canje; dice que la reestructuración llegará a buen puerto y sigue castigando en sus discursos a los que cuestionan el proceso o piden una mejor oferta.


Miguel Kiguel

"Desde el exterior decían que todo se estaba encaminando y parecía que sería un canje exitoso, pero ahora ese ‘momentum’ se perdió y habrá que trabajar bastante para generar esa sensación de movimiento otra vez"


Claudio Loser

"Los acreedores argentinos se quejarán, pero terminarán aceptando; los italianos y los japoneses podrían entrar por cansancio y los fondos de inversión que tienen papeles latinoamericanos quieren que se cierre esto"


José Luis Espert

"Cuidado, que éste es un gobierno muy mentiroso, despotrica contra el FMI y cancela con él deudas por 2000 millones de dólares por año; al 1º de junio ya había triplicado la oferta a los acreedores presentada en Dubai"


Manuel Solanet

"No espero que la postergación modifique la decisión de los bonistas, pero la hace más lenta y sigue despertando animosidad en un momento en el que se necesitan todos los apoyos que se puedan conseguir"


Luciano Laspina

"Resolver este problema para cumplir con la nueva fecha no será sencillo, si no se logra renegociar con el Bank of New York habrá que hacer un esfuerzo titánico para manejar el canje más grande de la historia"


Miguel Angel Broda

"Con la postergación, ahora hay más tiempo para que se realicen acciones judiciales que pudieran frenar el canje; la cuestión es conseguir el apoyo de Italia y entonces habrá muchas más probabilidad de éxito"