Sorpresiva complicación con el canje

Se rompió el acuerdo con el banco que debía manejar la operación en EE.UU.; Italia informó que demorará un mes más en aprobar la renegociación; el ministro Lavagna ratificó que en la Argentina el proceso comenzará en nueve días

Tras sufrir una inesperada complicación en los Estados Unidos e Italia, el canje para salir del default no podrá lanzarse en el exterior en la fecha prevista –el 29 de este mes–, aunque sí comenzará en la Argentina ese día.

El ministro de Economía, Roberto Lavagna, aclaró anoche en diálogo con tres diarios, entre los que estaba LA NACION, que, en nueve días, todos los bonistas del mundo podrán canjear sus bonos en el territorio nacional, mientras se espera la aprobación del resto de los países. El aplazamiento de la operación en el exterior afecta la posibilidad de lograr una alta adhesión, por lo menos en la fecha prevista por el Gobierno.

En un comunicado, Economía ratificó que el 29 de este mes comenzará la operación para canjear US$ 81.800 millones en el país, "tanto para tenedores locales como para tenedores internacionales". Los dos hechos, que fueron interpretados como una presión para que el país mejore su oferta a los bonistas y que provocaron la postergación del canje en el exterior, son:

· La decisión de la comisión de valores de Italia de aprobar recién el 17 de diciembre la oferta argentina, que, de hecho, llevaría el comienzo del canje en ese país a mediados de enero.

· La caída, por "problemas técnicos", del contrato con el Bank of New York, convocado para organizar el canje en los Estados Unidos.

Ambos factores, casi simultáneos, fueron interpretados como una clara señal de presión política de los grupos financieros que se oponen al canje y, en particular, a cuatro relevantes personajes: el presidente del Instituto para las Finanzas Internacionales (IIF), Charles Dallara; el responsable italiano del Comité Global de Acreedores de la Argentina (GCAB), Nicola Stock; el ex titular del Fondo Monetario Internacional (FMI) Jaques de Larosiere, y Bill Rhodes, el ejecutivo del Citigroup, entre otros. “Cada uno de ellos hizo llamados para obstruir el canje”, indicaron a LA NACION cerca de Lavagna.

Aunque en principio el Palacio de Hacienda confiaba en la “independencia” de la Consob, se presume que Stock logró dilatar el trámite, frente al “creciente interés de pequeños minoristas italianos de sumarse a la operación”, según una alta fuente de la cartera. Curiosamente, la Consob –que en principio tenía previsto aprobar la oferta este mes– pidió saber si el ministro de Economía y el secretario de Finanzas, Guillermo Nielsen, estaban autorizados para dirigir la operación.

La insólita pregunta fue respondida de inmediato por el Palacio de Hacienda, ante lo cual la Consob dijo que sólo el 17 del mes próximo estará en condiciones de aprobar el prospecto.


Postergación a enero

Pero esa fecha, tan cercana a la Navidad, prorrogaría el inicio del canje hasta el 15 de enero, con el consiguiente perjuicio para los inversores minoristas, que en las primeras tres semanas del canje tenían privilegio para elegir los bonos par.

En Estados Unidos, la situación es diferente: el Bank of New York estaba a punto de firmar el contrato para centralizar la implementación del canje en la principal plaza financiera del mundo, pero a último momento adujo que “no podría llevar adelante la transacción en el plazo previsto en vista del tamaño y complejidad de la misma, requiriendo plazo adicional” que conduciría también a postergar el canje hasta fines de diciembre. De inmediato, el Palacio de Hacienda decidió suspender las negociaciones con esta entidad y comenzar con otra de importante peso en Wall Street. De todos modos, en Economía aclararon que aunque este problema se solucione rápido “no se llegaría” a lanzar el canje en EE.UU. el 29 del actual.

Lavagna subrayó que esta traba surgida con el banco organizador no tiene ninguna relación con el trámite que lleva adelante la US Securities & Exchange Commission (SEC), que está muy avanzado. Sin embargo, ésta podría otorgar su aval formal cuando haya otro agente organizador para llevar adelante el canje. Y si bien en el comunicado Economía aclaró que “no tiene, oficialmente, opinión sobre estos hechos coincidentes”, que se conocieron entre las 17 y las 23.30 de anteayer, Lavagna dijo que “parece improbable que estas tres cosas se hayan producido porque sí tan cerca”.

El tercer punto al que hace referencia el ministro es que otros actores –al parecer los sistemas de clearing y los bancos del sindicato– también “plantearon cuestiones contractuales”.

Lavagna informó de los inconvenientes al presidente Néstor Kirchner, que participaba de una cumbre de jefes de Estado en Costa Rica. El primer mandatario brindó su aval para avanzar en la Argentina y dijo, según fuentes de la Casa Rosada, que “la Argentina se mantiene firme tanto con los montos como con los plazos”.

Al respecto, el Gobierno cree que técnicamente la Caja de Valores está en condiciones de procesar las órdenes de los bonistas de todo el mundo y afirma que estas presiones surgieron porque la oferta se acercó en los últimos meses a las pretensiones de los bonistas. “Si la oferta se moría sola, esto no pasaba”, se indicó.

Y si bien Lavagna negó por completo que las críticas del ministro Hans Eichel se relacionen con este problema surgido en las vísperas del canje, por otro lado admitió que la Argentina no asistió a la reunión del G-20 en Berlín para no avalar el código que se prevé firmar en esa cumbre que regulará la conducta de los deudores en problemas. El Gobierno no quería convalidar un artículo que le quitaba poder de voto en los canjes soberanos a los inversores institucionales, que en el caso de la Argentina serán fundamentales para asegurar una participación al menos del 30 por ciento.


Preocupación y cautela entre los analistas

Economistas opinan que la complicación en el caje de deuda era previsible, dada su complejidad

Los analistas consultados por LA NACION asignaron diferente grado de gravedad a la noticia sobre las demoras que deberá enfrentar el proceso de reestructuración de la deuda soberana, según anunció ayer el Ministerio de Economía. Para los ex funcionarios del área económica Manuel Solanet y Miguel Bein, los problemas que se están presentando son básicamente formales y responden a la alta complejidad de la operación. José Luis Espert se mostró más preocupado por las implicancias.

En todo caso, lo que causa más preocupación es la decisión de cambiar el banco que estará encargado de la transacción, ya que el sector financiero internacional no tiene muchas entidades en condiciones de hacer el trabajo, tal como enfatizó un abogado experto en el tema, que prefirió no ser identificado.

"Estas demoras están relacionadas con cuestiones formales y no tienen que ver con la posición de los acreedores, lo importante es qué ocurrirá cuando los acreedores tengan que aceptar o no la oferta que hace la Argentina", sostuvo el economista Manuel Solanet, presidente de Infupa.

"Pocas veces las comisiones de valores se han encontrado con un tema tan complejo como éste", agregó, en referencia a la diversidad de títulos que entran en el canje.

Para el economista Miguel Bein, la consecuencia será una postergación de toda la operación y probablemente, según anticipó, pueda haber una prórroga sobre el filo del cierre del plazo para la aceptación, "ya que eso es habitual en las reestructuraciones de deuda".


Presiones

En el caso en particular del organismo italiano que hace las veces de una comisión de valores y que anunció que no podrá cumplir con los plazos previstos, Bein estimó que era un hecho que podía preverse, sobre todo dada la actitud hostil que tiene el gobierno italiano con respecto al canje de deuda y a la presión que ejercen los inversores de ese país. "Son temas administrativos por los que no se llega a tiempo; es un canje complejo por la gran cantidad de bonos", explicó el ex secretario de Programación Económica.


El economista José Luis Espert, por su parte, se mostró más preocupado por las consecuencias que podría tener las complicaciones en el lanzamiento de la oferta en el exterior. "Más allá del optimismo oficial era esperable que la propuesta argentina no encontrara una gran respuesta en el exterior, porque una oferta que incluye el comienzo del pago del capital en 25 años y prácticamente no incluye el pago de intereses durante los primeros diez años obviamente no iba a resultar muy seductora", dijo.

"El mundo se maneja en este tipo de negociaciones en una forma completamente diferente, basándose en una política de seducción. En cambio, lo único que va a lograr el Gobierno con estas prácticas es que el canje sea aceptado únicamente en el país", señaló Espert.


Luciano Miguens, presidente de la Sociedad Rural Argentina (SRA), también manifestó su preocupación. "La solución del default es un punto clave para cerrar el proceso de resurgimiento de la economía y para asegurar que lleguen nuevas inversiones, y cualquier complicación obviamente no es positiva", señaló el dirigente rural