Dos Días de Furia

La futura suba en la tasa de interés ahuyentó a los inversores internacionales que hicieron derrapar el real y pusieron en jaque a Brasil. Cómo podría afectar a la Argentina.

Un poco de alcohol, la audacia de un periodista norteamericano y el inevitable aumento de las tasas de interés en los Estados Unidos, alcanzaron para desatar una nueva crisis en Brasil. La reacción del gobierno brasileño frente al artículo del corresponsal del New York Times, Larry Rohter, en el que acusaba al presidente de beber demasiado, demuestra el nivel de nerviosismo que envuelve a la administración de Lula.

El lunes 10 fue un día negro para los mercados mundiales y también para Brasil que vió caer la bolsa más de un 5 % y asistió a una disparada del dólar que lo llevó al precio más alto de los últimos 13 meses. En la Argentina, también se sintieron los cimbronazos y el índice Merval cayó un 8,4 % en una sola jornada mientras que el dólar alcanzaba los 3 pesos en el momento de mayor incertidumbre, para estabilizarse después en 2,94.

Si bién ese lunes los dos mayores socios del Mercosur sufrieron por igual, el caso de Brasil viene de arrastre. Desde enero, el riesgo país brasileño se duplicó para alcanzar los 800 puntos, el dólar ya se negocia a 3,14 reales y el índice Bovespa, que a mediados de marzo rozaba los 23 mil puntos, apenas supera los 18 mil. Al mismo tiempo, se asiste a un desbande de inversores que abandonan los mercados emergentes ante la casi segura suba de tasas de interés que el titular de la Reserva Federal de los Estados Unidos (FED), Alan Greenspan. A partir de esta nueva realidad, la FED volverá a convertirse en una aspiradora de dólares y los mercados emergentes perderán su atractivo. Para colmo de males, Greenspan anunció también el enfriamiento de la economía China, un destino vital para las exportaciones brasileñas. Ante ese panorama, se avecina otro año de bajo crecimiento para Brasil, la duda es si repetirá o no crisis tan severas como las de 1999 que terminó en devaluación o la del 2002 que llevó el riesgo país a los 2.400 puntos.

Según Ricardo López Murphy, líder de Recrear, "respecto de las dos crisis anteriores, creo que Brasil está en mejor situación. En el 98 tenían un déficit de cuenta corriente gigante y una política fiscal totalmente fuera de lugar, un déficit externo enorme y un panorama internacional muy negativo. Esas dos razones no están más, Brasil tiene superávit externo, ha mejorado mucho sus cuentas fiscales y las condiciones internacionales aún le son favorables". Repecto del 2002, el líder opositor apunta " venía Lula y uno no sabía que venía con Lula, ahora ya lo sabemos . De cualquier manera, el gran problema de Brasil es que tiene una deuda enorme que es muy complicado manejar".

Tal cual lo plantea López Murphy, Brasil acumuló una deuda de 310 mil millones de dólares que representa el 69 % de su producto bruto interno. Un PBI que, aunque comenzó a recuperarse desde el segundo semestre del año pasado, cayó un 0,2 % en 2003 por efecto de la recesión que afectó a la primera mitad. Ese resultado negativo le abrió un difícil frente interno a Lula en su propio partido. Desde el Partido de los Trabajadores hay dirigentes que ya presionan por un cambio de rumbo apoyados en las señales de un estancamiento económico que se traduce en un desempleo récord. En octubre habrá elecciones municipales y si Lula no gana en los distritos más importantes -ya se especula con que podría perder San Pablo-, las presiones para forzar un cambio de modelo se harán cada vez más intensas.

De cualquier manera, Lula contaría con apoyos suficientes como para capear el temporal. "Yo no creo que Brasil vaya a ser dejado a la buena de Dios, la comunidad internacional va a actuar fuertemente. Una cosa es hacer el blindaje como se hizo en la Argentina en un entorno de profundos desequilibrios fiscales y otra situación muy distinta es la de Brasil", sostiene López Murphy. De hecho, el apoyo del Fondo Monetario Internacional se hizo sentir en la voz de Phil Gerson, representante del FMI en ese país, quien pidió paciencia al gobierno y le recomendó que siguiera en la misma senda: "El mejor consejo que le puedo dar es que siga como hasta ahora, de esta manera logrará reducir la vulnerabilidad", aseguró Gerson.

Contra la opinión del Fondo, desde algunos sectores brasileños que no son afectos a la ortodoxia económica, se mira con añoranza la evolución de la economía argentina y se especula con qué hubiera pasado en Brasil de adoptarse políticas análogas. José Luis Espert, en cambio, cree que hubiera sido mucho peor. "Si la política hubiera sido como las que le sugieren de Argentina: mucho populismo y acuerditos con el fondo de corto plazo, ya estaríamos asistiendo a una crisis de características espeluznantes. Si Brasil devalúa y termina en una crisis o si defaultea en algún momento, es porque tiene un nivel de deuda inmanejable, en todo caso lo que tendría que hacer Brasil es reestructurar su deuda, no cambiar su política", dice el economista.

Con suba de tasas y la situación de Brasil deteriorándose, los posibles efectos sobre Argentina desvelan a los analistas. Según un informe del Banco Central, la recesión que experimentó Brasil durante los primeros seis meses de 2003 le costaron a la Argentina un punto de crecimiento. Casi lo mismo que, se calcula, pagará este año como consecuencia de la crisis energética. Según el trabajo, "el ritmo de expansión de la actividad en Brasil es uno de los factores externos de mayor relevancia para la evolución de nuestra economía.”

Fieles a su costumbre, desde el gobierno intentan minimizar el efecto que podría provocar una turbulencia en los mercados. Según el ministro de Economía Roberto Lavagna, "el impacto seguramente será menor que en otras economías porque desde el primer día hemos decidido retirarnos del mercado financiero". De todos modos, en la bolsa de Buenos Aires ya pronostican un Merval por debajo de los 900 puntos, lo que implicaría una caída del 30 por ciento respecto del récord de 1273 puntos alcanzado en marzo.

Lavagna descartó también cambios importantes en la cotización del dólar y aseguró que " la Argentina está en mejor posición que en otras ocasiones para hacer frente a eventuales dificultades" debido a su menor exposición financiera y consideró que esta turbulencia en los mercados no afectará "las inversiones directas" orientadas a sectores productivos.

No todos concuerdan con él. Para Aldo Abram, director general de la consultora Exante, "los que dicen que esta crisis no nos va a afectar o si nos afecta sólo lo va a hacer en la parte comercial porque en el aspecto financiero estamos aislados por estar en default, yo creo que se equivocan de medio a medio". Según Abram, siempre que el riesgo país de Brasil subió, le pegó duro a la Argentina. "Luego de una fuga de capitales récord en el 2002, la salida fue disminuyendo muy fuertemente, pero con la suba de tasas y algún coletazo en Brasil esa caída se va a moderar mucho y hasta es posible que se revierta la tendencia" pronostica el economista para quien, en términos comerciales, una disminución de las exportaciones argentinas a Brasil afectará sobre todo a los sectores industriales. Sectores que habían comenzado a revertir la tendencia de 2003 cuando se transformaron en las principales víctimas de la recesión del vecino país. Según datos de la Secretaria de Comercio Exterior de Brasil, las exportaciones argentinas a Brasil aumentaron en marzo un 25 % con respecto a igual mes del año anterior, un aumento que estuvo liderado fundamentalmente por exportaciones de Manufacturas de Origen Industrial (MOI). Pero al mismo tiempo vienen aumentando muy fuerte las importaciones y los industriales temen que, si la economía de Brasil se estanca, no sólo la Argentina tenga problemas para colocar sus productos allí sino que asista a un masivo ingreso de productos brasileños. Así lo alertaron en la fundación Pro Tejer que nuclea a la industria textil local. Las importaciones textiles provenientes de Brasil aumentaron un 54 % en el primer trimestre del año respecto del mismo período de 2003 y, según Pro Tejer, constituyen "la invasión más grande de la historia". Pero más allá de las disputas de los industriales de uno y otro lado que siempre aprovecharon la bonanza del vecino para venderle más y exigieron protección para sus mercados cada vez que el otro socio entró en recesión, lo que aún no está claro es cuál sería el impacto real para el conjunto de los argentinos si se acentuará la crisis en Brasil.


Para Espert, depende de la suba en la tasa de interés. "Con una suba de un punto, que implica duplicar la tasa corta, Brasil aguanta. Si la suben un poco más, ya me preocupa".

En la visión del economista, " si el cambio es moderado estaremos discutiendo si Brasil crece al 2 o al 3 % y si Argentina pasa de crecer al 10 % en el primer semestre para crecer al 7% en el segundo. Si el aumento de la tasa es más grande, Brasil va a tener una desestabilización importante y ese cambio en la situación internacional va a traer una desaceleración mayor del PBI en el 2005 y de la creación de empleo en 2005".


Si bien existen algunas discrepancias respecto de cuando aumentará por primera vez la tasa de interés (algunos apuestan a fines de junio y otros a agosto) hay acuerdo en que Greenspan aplicará una o dos subas antes de las elecciones presidenciales y dos con posterioridad a ellas. También hay consenso o al menos existe la esperanza de que el presidente de la Fed no cometa el mismo error de 1994 cuando llevó la tasa de corto plazo del 3 al 6 % en un plazo de 12 meses y provocó la crisis del Tequila y todo tipo de desastres en los mercados emergentes. Un Brasil, que se emparenta con la Argentina del 2001 por su alto nivel de deuda y sus problemas de gobernabilidad, no sería capaz de soportarlo. Sus vecinos tampoco.