Segunda vuelta argentina: hora de las definiciones

Candidatos tendrán que aterrizar planes económicos

Con cinco candidatos principales prácticamente empatados, la primera vuelta de las elecciones presidenciales en Argentina fue una batalla encarnizada donde primaron las descalificaciones. Ahora, con el camino más despejado, los dos contendores que pasaron a la segunda ronda, el 18 de mayo, no podrán esquivar las presiones para entregar más detalles acerca de sus propuestas económicas. No sólo los votantes estarán mirando con más atención, lo mismo harán los técnicos del Fondo Monetario Internacional encargados de renovar los programas de ayuda financiera.

Por lo pronto, el ex presidente Carlos Menem tendrá que definir a su equipo económico. Su plan contempla alcanzar un superávit fiscal primario de 4% del Producto Interno Bruto y reanudar rápidamente los pagos a los acreedores externos, metas que los analistas coinciden en destacar aunque se preguntan cómo espera lograrlo.

Néstor Kirchner ya tiene su candidato para conducir la economía: el actual ministro de Hacienda, Roberto Lavagna. Aunque ambos coinciden a grandes rasgos en un estilo neokeynesiano enfocado en la producción y el trabajo, las promesas de campaña del gobernador de Santa Cruz podrían chocar en la práctica con la racionalidad económica que ha buscado imponer el actual secretario de Estado. Particularmente su propuesta de renacionalizar la industria petrolera y transformar el sistema de ferrocarriles.
Entre sus definiciones pendientes más importantes están la renegociación de las tarifas con las empresas de servicios básicos, las compensaciones a los bancos y la renegociación de la deuda externa.

Triunfó el modelo

Pero más allá de las diferencias programáticas, las elecciones del domingo sirvieron para consolidar la opción por el modelo de libre mercado. El 65% de apoyo logrado por los tres primeros candidatos ratifica el deseo de los argentinos de continuar por el camino ya iniciado. La alternativa de izquierda, en tanto, representada por la diputada nacional Elisa Carrió, quedó muy atrás con sólo 14% de las preferencias, al igual que el populismo de soluciones mágicas y heterodoxia económica de Adolfo Rodríguez Saá.

Con la elección del domingo quedó claro que los argentinos ya no están para más modelos radicales y salidas improvisadas sino definitivamente una agenda más internacional, concuerda el economista de Barclay Capital, José María Barrionuevo.
Así, la segunda vuelta entre Menem y Kirchner será la competencia entre dos clases de capitalismo pero capitalismo al fin y al cabo.
El ex mandatario está por una economía más abierta con un trato favorable a la inversión extranjera, el acercamiento a Washington y una apuesta por el Acuerdo de Libre Comercio de las Américas (ALCA). El santacruceño, por su parte, promueve una economía más cerrada, con sustitución de importaciones, defensa de la industria local y acercamiento a Brasil y al Mercado Común del Sur (Mercosur).

Aunque ambos aseguran que mantendrán la libre flotación de la moneda, Menem dejará que sea el mercado el que determine totalmente el tipo de cambio, mientras que Kirchner favorecerá un dólar alto para sostener la competitividad de las exportaciones y la producción nacional.
La alternativa de Kirchner está mucho más volcada hacia adentro de la economía y aunque tiene necesariamente que abordar los problemas pendientes que son básicamente de internacionalización, de volver a posicionar a Argentina en el extranjero, plantea una estrategia mucho más cautelosa y paulatina que la de Menem, interpreta Barrionuevo.

Menem, piso y techo

La segunda vuelta plantea un difícil escenario para el ex presidente. Aunque pasó a la segunda ronda con la primer minoría, su ventaja es de apenas dos puntos porcentuales y los observadores advierten que necesitaba al menos ocho puntos de diferencia para consolidar su triunfo. El voto de Menem es un piso y un techo. El electorado que apoyó a Elisa Carrió y a Adolfo Rodríguez Saá no se va a pasar a Menem y una parte importante del voto de Ricardo López Murphy, se va a ir a Kirchner, señala el economista y director de la consultora Espert y Asociados, José Luis Espert. En las encuestas que planteaban una segunda vuelta Kirchner-Menem, este último sacaba como máximo 40%.

Los especialistas advierten también que la disputa por los votos que quedaron fuera de la definición podría marcar un giro hacia el centro más populista porque el electorado que dejan Carrió y Rodríguez Saá suman cerca de 28 puntos porcentuales, mientras que el más derechista de López Murphy ronda el 16%.

Las claves

El Observatorio del Entorno Empresarial Latinoamericano, de la Universidad Diego Portales, n tardó en poner los resultados de la elecciones argentinos bajo la lupa. Según el análisis académico, la ventaja del ex presidente Carlos Menem en primera vuelta que no goza de simpatía entre la mayoría de los argentinos- refleja que el electorado postergó sus sentimientos personales y privilegió a quien percibía con mayor habilidad para encabezar un proceso de recuperación económica. El respaldo de Néstor Kirchner, en tanto, puede atribuirse a sus perfil como continuador del actual gobierno y a los aciertos macroeconómicos que éste ha tenido. El bajo recuento de votos nulos, blancos y objetados, marcó un cambió respecto de los anteriores comicios parlamentarios, donde primó el denominado voto bronca. Como proyección de largo plazo, Argentina asiste a la declinación probablemente definitiva&, de los radicales como fuerza política, cuyo último gobierno con Fernando de la Rúa terminó en un estallido social.