Cotización del dólar se ha convertido en una especie de objetivo político

Argentina y la renegociación de la deuda será durísima porque el Gobierno va a solicitar una quita enorme.
No hay más crédito luego que se hizo el default más grande de la historia mundial y no haberse presentado una propuesta sustentable
Nunca estuvo el salario real tan bajo como hoy, el desempleo tan elevado, la pobreza tan extendida y la indigencia tan alta en Argentina.

Sin embargo, es perceptible una mejora marginal de los indicadores sociales a partir del "subsuelo" del que está saliendo el país, pudiéndose prever una baja de cuatro o cinco puntos en la tasa de desempleo hacia fines de año como resultado básicamente de la creación de puestos de trabajo en actividades ligadas a la sustitución de importaciones, señaló el economista José Luis Espert, director de la consultora Espert & Asociados de Buenos Aires, en diálogo con ECONOMIA & MERCADO.

El entrevistado también analizó los posibles efectos del acuerdo temporario firmado con el FMI, la actual estabilidad en la cotización del dólar, la renegociación de la deuda pública, el cumplimiento de las metas fiscales y las fuertes demandas que enfrentará el próximo gobierno argentino.
La crisis socio-económica que hay que dominar en Argentina es del tamaño de un potro salvaje gigante, dijo.

¿A qué obedece el llamado "veranito" que vive la economía argentina?

En primer lugar, no lo llamaría "veranito", que significa una situación endeble y, por tanto, pasible de caerse en cualquier momento. Hoy Argentina está disfrutando de un proceso de normalización económica después de haberse evitado la hiperinflación, como fruto de una política fiscal y monetaria muy dura que aplicó el gobierno de Duhalde en el segundo semestre de 2002 y que ha saneado sustancialmente las cuentas públicas.

¿Es sostenible ese saneamiento?

Cuando observo un panorama con tasas de interés en baja, tipo de cambio e inflación estables, actividad económica en crecimiento, aumento del empleo, baja de la indigencia, aunque no de la pobreza, y un superávit fiscal primario, por primera vez en la última década, considero que la situación actual puede durar mucho tiempo si se continúa aplicando la actual política en materia fiscal y monetaria, que constituyen los fundamentos de la economía.

No obstante, si el sucesor del presidente Duhalde adopta una política de mayor gasto y emisión, la normalización de la economía se terminará y Argentina volverá al caos del primer semestre de 2002.

¿Hasta qué punto ese superávit fiscal primario alcanzado por el gobierno de Duhalde no es el resultado del default?

Desde un punto de vista crítico, se puede aducir que la mejora lograda en la recaudación está basada no sólo en el no pago de los intereses de la deuda, sino también en la aplicación de tributos distorsionantes como son la retención a las exportaciones y el impuesto del 35% a las ganancias de las empresas sin ajuste por inflación en los balances, que les hace pagar montos exorbitantes, en el atraso de los pagos a la policía y a los maestros, etc.

Sin embargo, esa política de fuerte ajuste fiscal y monetario permitió sortear una hiperinflación, cuando toda la sociedad estaba absolutamente convencida de la inevitabilidad de ese fenómeno, y reactivar la economía del país.

¿A qué ritmo crecerá la actividad económica argentina este año?

Estimo que va a crecer a una tasa del 4% anual en el primer semestre de 2003, que es el límite de las metas cuantitativas firmadas con el FMI. La gran interrogante radica en cuánto crecerá la economía en el segundo semestre luego que asuma el nuevo gobierno a fines de mayo, porque hoy no se discuten cambios menores en el rumbo de la política económica, sino que algunas propuestas que se escuchan en la campaña electoral suponen un viraje de 180 grados.

Acuerdo con el FMI

¿A qué apunta el acuerdo de carácter transitorio alcanzado recientemente entre Argentina y el FMI?

Por su naturaleza de corto plazo, el objetivo del acuerdo consiste en preservar la estabilidad macroeconómica alcanzada en el segundo semestre de 2002. Para ello se requiere aplicar políticas monetaria y fiscal duras así como dar los primeros pasos en algunas reformas estructurales.

¿Qué implica la aplicación de políticas monetaria y fiscal duras?

El Banco Central se compromete a cumplir con una meta de crédito interno, reservas y base monetaria que sólo le permite emitir dinero para prestar al Estado o a los bancos en la medida en que luego lo pueda esterilizar mediante la colocación de letras en el mercado.

A su vez, el superávit fiscal primario de 4.500 millones de pesos que se le exige al gobierno en el primer semestre, que es el límite de validez el acuerdo, significa un esfuerzo dado el pobre historial de Argentina en materia de ahorro público.

Sin embargo, no resulta una meta inalcanzable. Sólo sería el primer paso en un camino hacia mayor ahorro en el futuro.
Brasil se ha fijado un superávit primario de 4.25% y Ecuador uno de 6% aproximadamente; por lo tanto, un 2.1% del PBI de superávit previo pago de los intereses no es mucho para un país en default.

¿Cuáles serían los temas estructurales que deberían comenzar a tratarse?

Se requiere, entre otros, reestructurar el sistema financiero, dar los primeros pasos en la reforma de la banca pública y en la reestructuración de las deudas privadas, eliminar exenciones impositivas y alícuotas diferenciales.

¿No tendrá este acuerdo con el FMI consecuencias similares al programa firmado en agosto de 2001 por el gobierno de de la Rúa, que fue la antesala de una crisis que terminó con su mandato?

Si miramos una foto del año 2001, vemos que el panorama económico era totalmente distinto al actual. El PBI desestacionalizado caía 4.4% y 5.7% en el tercer y cuarto trimestres, la recaudación se desmoronaba 8.6% y 17% en dichos trimestres con respecto a los mismos períodos del año anterior, los depósitos y las reservas no paraban de fugarse y el riesgo país se disparaba. Todos los síntomas preanunciaban claramente una crisis de balanza de pagos, que terminó sucediendo con la devaluación de enero de 2002.

En cambio, aunque no se hubiera firmado un acuerdo con el FMI este año, la economía iba a crecer, manteniendo una inflación baja y una moneda estable de continuar el gobierno con la política fiscal y monetaria adoptada a partir del segundo semestre de 2002.

En resumidas cuentas, el reciente compromiso con el FMI es relativamente irrelevante pensando en el corto plazo.

¿No habría tenido Argentina que gastar todas sus reservas si no se hubiera concretado este acuerdo con el FMI?

Lo dudo porque Duhalde ya sabe lo que es vivir con un "dólar loco" y una espiral inflacionaria. Esa situación casi lo obliga a renunciar a la presidencia en el primer semestre del año pasado, luego de la política fiscal irresponsable que aplicó al comienzo de su mandato.
Entonces, no tanto por los méritos propios de Duhalde sino por el miedo a la destrucción del poder político que sobreviene con una crisis económica de grandes proporciones, el gobierno habría evitado consumir sus reservas.

¿Qué importancia le asigna al acuerdo con el FMI en el mediano plazo?

Es importante mirando hacia ese horizonte. Si Duhalde lo hubiese rechazado, el futuro presidente habría tenido que asumir el mando en condiciones muy endebles porque, de ser proclive al cumplimiento de la deuda, se habría visto en la necesidad de liquidar las reservas del Banco Central para ponerse al día con una cantidad de atrasos que se hubiesen generado en la primera mitad del año 2003.

¿Y qué puede pasar si el nuevo gobierno repudia dicho acuerdo?

En ese caso, se profundizará la desconexión de Argentina con el mundo ya que este país no tiene más crédito luego de haber realizado el default más grande de la historia mundial y no haber presentado una propuesta sustentable luego de más de un año de ocurrido ese hecho.
Tampoco habrá de recibir inversión extranjera directa después del desastre que ha significado el cambio constante de las reglas de juego y la falta de seguridad jurídica en el país.

El congelamiento de las tarifas de las empresas privatizadas luego de una pérdida de 70% en el valor del peso es un ejemplo elocuente de lo que se hizo con las empresas privatizadas.
Este panorama se ha visto empeorado por la reciente discusión sobre una posible "reestatización" de algunos servicios o la cancelación de contratos suscritos por el Estado.

Valor del dólar

Luego de haberse conocido públicamente las opiniones opuestas del presidente del Banco Central, Alfonso Prat-Gay, y el ministro Roberto Lavagna con respecto a qué cotización del dólar es más conveniente para la economía argentina, ¿cree Ud. que la divisa norteamericana continuará moviéndose hacia abajo con respecto al peso argentino?

Estoy seguro que el gobierno de Duhalde no va a aceptar que el dólar se cotice por encima de los 3.50 pesos. En cambio, no se sabe cuál puede ser la cotización del peso por debajo de ese nivel debido a que hay grandes divergencias entre el presidente

del Banco Central y el ministro de Economía acerca de ese tema. Mientras que el pensamiento del primero es muy afín a los intereses ganadores del atraso cambiario de la última década como, por ejemplo, el sector servicios, Lavagna está más cerca de los ganadores de la devaluación de enero de 2001 que fueron, entre otros, la Unión Industrial Argentina y la Asociación Rural.

¿Quién cree Ud. que gane la partida?
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En la medida que Duhalde compruebe que la economía está creciendo, la postura de permitir que el peso se deprecie mucho va a tener menos incentivos porque el argumento principal que manejan los políticos argentinos es que la baja del dólar transmite confianza al público y lo lleva a consumir más.
No creo que un descenso significativo de la cotización de la divisa norteamericana sea conveniente porque Argentina ya conoce lo que son los procesos de atraso cambiario.

Aquí hubo un desastre tras el quiebre de la "tablita" de Martínez de Hoz a principios de la década de los ochenta y se experimentó una catástrofe mayor después de haberse aplicado un plan técnicamente incoherente como fue la convertibilidad, que empobreció en distintos grados a toda la sociedad.

En vista de todo ello "básicamente por el actual crecimiento de la economía y la experiencia del atraso cambiario de la década pasada" no es previsible que el dólar se cotice en un nivel inferior a los tres pesos desde un punto de vista estrictamente técnico. Pero debo admitir que el fiel de la balanza se podría inclinar para cualquiera de las dos posiciones dada la fuerte confrontación política que se ha dado entre ambos jerarcas.

Desgraciadamente, la cotización del dólar se ha convertido en una especie de objetivo político, en lugar de ser un instrumento de política económica, lo que resulta totalmente ridículo.

Teniendo en cuenta que Argentina cuenta con un superávit comercial importante, ¿cómo podría evolucionar el peso argentino luego que asuma el nuevo gobierno?

Varios factores como una disponibilidad importante de dólares en la plaza, una demanda reprimida de divisas porque ni el sector público ni el sector privado está pagando la deuda, y todas las restricciones que afectan la tenencia de divisas (aunque ellas se están levantando gradualmente) están impactando temporalmente el tipo de cambio hacia la baja.
Por tanto, es previsible que el valor del dólar se mantenga estable entre 3.00 pesos y 3.50 en el correr de este año, salvo algún error mayúsculo del próximo gobierno.

Deuda pública

¿Cómo ha quedado la negociación de la deuda luego del acuerdo temporario firmado con el FMI?

En el documento oficial, el FMI solicita que Argentina comience la renegociación de la deuda. Si bien el gobierno decidirá quién será su asesor financiero en esta materia en los próximos días, la renegociación habrá de demorar varios meses, no siendo previsible que se arribe a una solución este año.
Está muy claro que el default va a continuar mientras duren las negociaciones y que el documento final llevará la firma del presidente que resulte electo en los próximos comicios, siempre que pueda cumplir con el plazo de su mandato.

¿Desde ya prevé que el próximo período de gobierno va a ser tan inestable?

La crisis socio-económica que hay que dominar en Argentina es del tamaño de un potro salvaje gigante.
Para empezar, el nuevo gobierno se enfrentará con las demandas del 60% de la población que está por debajo de la línea de pobreza, que no serán fáciles de satisfacer de inmediato si se quiere aplicar una política fiscal sustentable con los principios básicos de la economía.

¿Cuál es el monto estimado de la deuda pública que recibirá el próximo gobierno?

Son unos U$S 150.000-160.000 millones, que es una cifra muy similar a la que dejó el gobierno de de la Rúa.
La diferencia radica en que la deuda representaba el 50% del PBI antes de la devaluación y hoy equivale al 150%.
Esto hace pensar que la renegociación de la deuda será durísima porque, seguramente, Argentina va a plantear que se le efectúe una quita enorme, que no será menor al 70% del valor nominal de la misma.

Sin embargo, no se pueden pronosticar cifras precisas ya que ni siquiera se sabe si se negociará un alargamiento de los plazos de vencimiento o se harán quitas del principal.

Pago de intereses

¿No está previsto el pago de intereses este año?

Por cierto que sí. Aunque buena parte de la deuda pública está en default, el gobierno piensa seguir pagando las obligaciones contraídas con los organismos internacionales.
El pago de estos intereses representan el 4% del PBI. (Si se pagara todo el servicio de la deuda, el monto equivaldría al 9% del PBI.)
Esos cuatro puntos de intereses, que Argentina dice que abonará este año, significan un déficit fiscal total de 1.8% del PBI pues hay que restárselo al 2.1% del superávit primario previsto para 2003.

Esa cifra final está dentro de niveles aceptables para América Latina.

¿Cree que el objetivo fiscal es alcanzable?

El acuerdo que Argentina acaba de firmar con el FMI es sumamente generoso. Nunca vi que en este tipo de acuerdos se permitiese aumentar el gasto público, lo que sí se contempla en este caso.
Incluso si se aumentase el gasto público en un grado razonable, los objetivos fiscales podrían cumplirse perfectamente en el primer semestre dados los buenos resultados de la recaudación durante los últimos meses.

Por ejemplo, se logró en enero un superávit primario de unos U$S 262 millones, con lo que casi se duplicó la meta comprometida con el FMI para el primer mes del año.

Duhalde tiene todas las condiciones para poder cumplir el acuerdo con el FMI, salvo que por estrategias electorales quiera incrementar el gasto por encima de los niveles muy tolerantes de dicho compromiso.
Pero, como también tiene ambiciones políticas muy grandes, probablemente va a tratar, dentro de sus limitaciones intelectuales, de dejar un país lo más ordenado posible.

Sin embargo, habrá que ver el signo político del nuevo gobierno y cuáles son sus intenciones en materia económica para poder afirmar que esta situación continuará hasta fin de año.
Hay que exigir idoneidad a los políticos

¿Con qué grandes demandas se enfrentará el nuevo gobierno argentino?

Se verá compelido a reducir la pobreza y volver a insertar a Argentina en el mundo mediante una buena renegociación de la deuda y de los contratos con las empresas privatizadas.
Además, el nuevo gobierno deberá normalizar el funcionamiento del sistema bancario.
Será necesario también que realice una reforma del régimen tarifario de las importaciones, adoptando un sistema parecido al que rige en Chile. Aprovechando la devaluación real del 40% que se registró el año pasado, el gobierno deberá bajar los aranceles aduaneros a una tasa generalizada de 3%, que resulta suficiente para pagar los salarios del personal de Aduanas.

¿Qué otras reformas deberá promover el nuevo gobierno?

Además de las reformas imprescindibles que requieren algunos sectores de la economía, entre otros, el sistema bancario y el régimen tributario, deberá dársele prioridad a una reforma educativa ya que es notorio el descenso que ha experimentado el nivel de la enseñanza en este país.
Por otra parte, se requiere una reforma política que reduzca significativamente la cantidad de políticos profesionales porque el sector privado no puede seguir pagando cargos públicos muy onerosos, en donde las funciones se duplican innecesariamente.

Eso se logra reduciendo el número de bancas en el Congreso y estableciendo la unicameralidad en las provincias.

Además, deberá exigírsele a los candidatos que reúnan ciertas condiciones (experiencia, idoneidad, ética) para acceder a los cargos públicos, es decir que exista una prueba "meritocrática" previa a la elección.
El 60% de la población permanecerá en la pobreza este año

¿Cómo califica la gestión del presidente Duhalde?

Su trayectoria política tiene más sombras que luces.
El llevó a la bancarrota a la provincia de Buenos Aires, que es la que genera el PBI más alto del país, con déficit fiscales descomunales durante varios años. Siempre preconizó ante los medios de comunicación el default de la deuda y la salida de la convertibilidad sin tener la mínima idea de lo que ello suponía.

Junto con Menem, de la Rúa, Alfonsín, Cavallo y otros personajes pertenece a una generación de políticos nefastos que deberían irse definitivamente de la actividad pública, lo que ayudaría a que Argentina volviese a ser, por lo menos, un país sensato.

Por eso es necesario aprobar una reforma política este mismo año que impida el retorno de estas figuras patéticas con ambiciones desmedidas, ya que desde el gobierno o la oposición van a poner obstáculos al crecimiento económico.

No obstante ello, le reconozco a Duhalde el mérito de haber evitado la hiperinflación y gestado la actual reactivación económica, que algunos llaman "veranito". Pero, más allá de esos logros, él tiene una buena cuota de responsabilidad en cuanto a que nuestra economía esté sumida en la peor crisis de su historia y que los niveles de nuestros indicadores sociales sean similares a los de un país latinoamericano estructuralmente muy pobre, pese a que Argentina no lo es desde el punto de vista estructural.

Basta mencionar que antes de la crisis de 2001-2002 el 25% de la población,en comparación con el 60% actual, vivía en la pobreza y sólo el 5% estaba en la indigencia. El PBI per cápita medido en dólares y ajustado por paridad del poder de compra siempre fue alto para la región así como tasas de alfabetización, natalidad y mortalidad más afines a países desarrollados que a naciones pobres.

¿Cuáles son los indicadores sociales más críticos actualmente?

Nunca estuvo el salario real tan bajo como hoy, el desempleo tan elevado, la pobreza tan extendida y la indigencia tan alta. Basta observar la escalada del índice de desempleo, que pasó de 8% en la década de los ochenta a 23.6% en octubre del año pasado.
Esta diferencia de casi dieciséis puntos en la tasa de desocupación se debe en parte a la devaluación que causó un aumento de ocho puntos, pero los otros ocho puntos restantes se generaron durante el período de la convertibilidad.

En 2003, sin embargo, es perceptible una mejora marginal de los indicadores sociales a partir del "subsuelo" del que estamos saliendo, pudiéndose prever una baja de cuatro o cinco puntos en la tasa de desempleo hacia fines de año como resultado básicamente de la creación de puestos de trabajo en actividades ligadas a la sustitución de importaciones, ya que los sectores exportadores son poco intensivos en mano de obra.

También el nivel de indigencia, que está hoy en 27.5%, luego de haber trepado más de cinco puntos en el año 2001, debería descender a 22%-23% o sea mostrar una caída proporcional a la del desempleo.

¿Cuál ha sido la incidencia del programa de ayuda a jefes y jefas de hogar desempleados impulsado por el gobierno de Duhalde en los indicadores sociales?

Ha sido exitoso a pesar del clientelismo político y prácticas reñidas con la ética que generalmente conllevan estos planes de beneficencia del Estado. Sin duda la asignación de 150 pesos a cada jefe de familia sin trabajo ha contribuido a reducir los niveles de indigencia; pero esa ayuda no va a reducir la pobreza, que supone una canasta de consumo más cara.
Por consiguiente, un 60% de la población argentina, que representa unos 20 millones de habitantes, permanecerá por debajo de la línea de pobreza este año.

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José Luis Espert

Doctor en Economía

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