A este paso, no hay que descartar la anarquía

El presidente Duhalde vive en otro planeta si cree en verdad que "estamos condenados al éxito", como declaró hace unos días. Así, fiel a su estilo directo, abrió su disertación el economista José Luis Espert.

El analista, que propone educar al ciudadano (en materia económica) "para que cuando vote, vote algo sensato" fue invitado por la Bolsa de Comercio de Mendoza a exponer sobre las posibilidades que tiene la Argentina de salir de la crisis.
En esta oportunidad, remarcó varias veces la inexistencia de un plan y la incapacidad de ésta dirigencia para encontrar caminos viables.

Minutos antes de la charla, ante periodistas, Espert había teorizado el problema desde un punto de vista anatómico.
El economista, redefinió los dos hemisferios del cerebro de la dirigencia que hoy nos gobierna: "una mitad del cerebro es corrupto y la otra es incapaz", porque según dijo: "no existe otra forma de explicar la decadencia que la Argentina sufrió en los últimos 60 años".

Ya durante la charla, enumeró una serie de hechos que -según él- justifican la crisis: "Hubieron 7 impuestazos durante los diez años de convertibilidad, con un promedio de 3 puntos del PBI cada uno; después terminó la convertibilidad y se violaron los derechos de los ahorristas. Para colmo, aplaudimos (en el Congreso) el no pago de la deuda; después vino Duhalde y terminó de estafar a los ahorristas. Además se destruyeron las AFJP y la carta orgánica del Banco Central", entre otras cosas.

El problema -planteó Espert- es que "no se puede ir por el mundo -salvo que uno se quiera suicidar- destruyendo contratos y compromisos como viene haciendo la Argentina".
Para cuantificar el conflicto, el economista apeló a los números.
Según dijo, si se devengaran los intereses de la deuda (que se decidió no pagar), sumado a la caída en la recaudación, el 2002 terminaría con un déficit fiscal de 50 mil millones de pesos.

En concreto, "la obra de ingeniería incoherente que pretende aplicar Duhalde, traerá consigo un empobrecimiento insostenible", situación que -según Espert- "puede concluir en la anarquía".

Dólar a 3 pesos

Después de que Duhalde decidió liberar el tipo de cambio, comenzó una carrera por mantener lo más bajo posible la relación entre el peso y el dólar.
Al respecto, Espert explicó que "es poco real"el juego que se hace con el precio de la moneda norteamericana y que “por más que el tipo de cambio se haya satanizado, hay que tener costos en dólares razonables".

Si bien estima que durante este año el tipo de cambio será de 3 pesos por dólar, sostuvo que la relación apropiada es de 4 a 1, "siempre y cuando se vaya a equilibrio fiscal, se pongan aranceles de importación del 2% (como máximo), se renegocie la deuda con los acreedores y se reciba apoyo del Fondo Monetario",de lo contrario "puede pasar cualquier cosa", agregó.

"Vamos a la peor crisis"

El principal problema que mató a la Argentina fue el encarecimiento del dólar. Además "fue muy perjudicial" el elevado déficit fiscal que acusó el país en los últimos diez años.
En la práctica, el problema -según el analista-, es que la actual dirigencia "no está culturalmente preparada para hacer los cambios correctos, porque están educados en el capitalismo de rapiña".

Incluso el economista disparó que "a este ritmo el país va a la peor crisis de su historia. Y cuando digo "la peor" acá no hay que descartar la anarquía", enfatizó.
Asimismo, dijo no estar preparado para asegurar si habrán o no elecciones anticipadas, aunque resaltó que "aunque hubiesen elecciones anticipadas no será fácil evitar la anarquía porque si hoy hubiesen elecciones creo que triunfaría (Elisa) Carrió, y la Carrió nos lleva a un precipicio de mucha más profundidad del que estamos", analizó.

¿Hay salida?

"Para tener futuro hay que exportar"dijo Espert, y disparó que "si vendemos al mundo el 8% de lo que producimos (como ahora), estamos condenados a la pobreza".

En este sentido, insistió que "existe una posibilidad de salir de la crisis y tener un futuro, si se hacen las cosas bien".
La receta que Espert propone tiene como ingredientes principales "la vuelta a la convertibilidad, a cualquier tipo de cambio, como imposibilidad de emitir dinero; el respeto de los derechos de propiedad; exportar más para vivir del comercio y ahorrar mucho". No obstante, el disertante no se apartó de que la salida correcta "será dolorosa".

Inclusive, dijo que "yo creo que hay que hacer cosas contra la pobreza. Pero no hay que tomar a la política económica como la base de la redistribución del ingreso, porque da la casualidad que en la Argentina los que se rapiñan y los que reciben son siempre los mismos: los que tienen poder de lobby, mientras que la gente -que no hace lobby- siempre sufre esa política redistributiva".

En este escenario, Espert propone actuar rápido y en concordancia con los hechos, de manera que si Duhalde sigue pensando que la Argentina está condenada al éxito, en realidad "los argentinos estamos condenados a la miseria".