Los problemas de fondo

Ante esta ola de medidas y ajustes por parte del gobierno, la incógnita que se presenta es si finalmente a partir de estas decisiones las cosas empezaran a funcionar en el país.
Existe en al gente una falta de confianza que encuentra sus razones de ser en el cambio en sus ingresos, en la recesión y en la inseguridad que genera vislumbrar el hecho de sus esfuerzos son suficientes.

Para encontrar una salida a la situación de crisis actual, el economista Manuel Solanet considera que, "lo primordial es asegurar que se este fuera de peligro de una cesación de pagos o de una salida de la convertibilidad" y explica "que de esto tarta el acuerdo con el FMI y apunta la sanción de Ley de Déficit Cero". Cree que "es necesario cumplir con lo establecido el la ley y, a partir de eso, reforzar la confianza y buscar reactivar la economía por el lado de la demanda de consumo y la inversión".

En estos días, hay quienes insisten en que una solución seria dolarizar. La convertibilidad en uno de sus extremos contempla el uso de esta medida, incluso acepta la total dolarización de la economía. Pero, Solanet cree que "no es necesario formalizar un acuerdo monetario en EEUU para poder producir una dolarización abrupta e inmediata". Y, si bien reconoce que esto eliminaría un componente del llamado riesgo-país "que es el riesgo de devaluación-, considera que en la medida en que se reafirme la convertibilidad y se de plena seguridad de que esta regla seria respetada, no habría que tomar una decisión de ese tipo.

Pero aunque cada vez haya más elementos que hacen que la gente viva inmersa en el intento de que no se desmorone su vida cotidiana, no queda en el olvido la certeza de que para reducir el gasto público lo que debe hacerse, como solución de fondo, es reestructurar el aparato estatal. Solanet cuando formó parte del equipo de Ricardo López Murphy, tuvo la responsabilidad de la Secretaría para la Modernización del estado orientada a producir una reforma administrativa integral en el sector público para, a través de esa vía, reducir el gasto en una forma eficiente, estructural y equitativa.

A partir de estudios que realizó en esa oportunidad, estaría en condiciones de asegurar que "los puntos críticos del Estado están detectados y que deben ser atacados, en lugar de realizar recortes como los que han sido necesarios en esta emergencia y que son sostenibles en el tiempo". Asimismo, no niega que "no había otro camino que producir el déficit cero de inmediato", y considera que "no hubiera sido posible sin recortar jubilaciones y salarios públicos".

Por su lado, el economista José Luis Espert sostiene que "estas medidas deberían haberse puesto en práctica mucho tiempo atrás y que no se tendría que haber esperado hasta llegar al extremo de la crisis, sino por el contrario, tendrían que haber servido para evitarla". Además, si se hubieran implementado con tiempo, podría haber sido de una manera más moderada y pensada.

Esta llegada tarde implica que será muy difícil evitar la reprogramación de la deuda; y "haber terminado en un escenario en el que esto sea una necesidad, demuestra que el país no está en una buena situación". También, asegura que "se llegó a un punto de deterioro que hace que se vuelva muy difícil honrar la deuda como corresponde, no sólo desde el punto de vista estrictamente técnico, sino también, a partir de la situación política".

Entonces, en este momento se presentan dos situaciones difíciles de combinar: la urgencia de un ajuste de esta magnitud para evitar la reprogramación de la deuda y la necesidad de uno racional en el sector público. Pero "de acuerdo a cómo se manejaron las cosas, no hay tiempo para hacer una buena reforma de la AFIP, de la ANSES o del PAMI, ya que no es posible hacer una buena reestructuración de un Estado con un revólver en la cabeza. Es absurdo", asegura Espert. Por esa razón, se sigue castigando a jubilados que ganan 500 pesos, lo que hace que quede claro que no sólo el país está inmerso en una crisis económica sino también social.

Para Espert, "de acuerdo a los números que se manejaron en los últimos meses, la economía está en un estado de implosión" y cree que , en algún momento, la Argentina va a reprogramar la deuda ya que no le parece "posible hacer una baja del 45% del gasto público como promedio anual" lo necesario para llegar al déficit cero "porque significa el 4.5 del producto sin crédito y con una situación política y social totalmente adversa. Entonces, técnica, política y socialmente no es viable. Sin crédito un ajuste ortodoxo es la muerte".

Además, habiendo puntos de corrupción y de ineficiencia dentro del Estado que ya están detectados, el ajuste es poco justo. Actualmente, "existe una burocracia que debe atenerse a reglas anticuadas que no alinean los intereses de la sociedad y de la Nación con los propios de los funcionarios", asegura Solanet. "Además, Argentina cuenta con un Estado con una enorme cantidad de superposiciones, duplicaciones, organismos y niveles administrativos innecesarios y excesivos; y esto se resuelve volviendo a diseñar el aparato estatal. Es como barajar y dar de nuevo. No se resuelve si se intentan recortes o modificaciones que no van al fondo de las gruesas deformaciones y excesos que tiene hoy la administración".

Solanet considera que "esto pertenece al sentido común" y está seguro de que "la dirigencia política lo entiende". La pregunta es si tiene la suficiente decisión y fortaleza para llevar adelante estas reformas que impactan en los entornos directos de quienes gobiernan o legislan. Y este es el paso difícil que no se dio en la última década, a pesar de que se hicieron otras transformaciones muy importantes.
"Lo que está faltando es coherencia entre el discurso y los hechos que se produjeron frente a situaciones críticas, sobre todo por parte de los partidos que hoy forman el oficialismo, explica. Se votó la Ley de Déficit Cero dentro de un marco de argumentos que la criticaban agresivamente y, de la misma forma, se tomaron decisiones duras que no concilian con el discurso que se escucha".

Entonces, esto puede determinar que se evite caer en default, pero también, puede determinar que no se alcance la confianza necesaria para inducir a los inversores a traer su dinero o a los consumidores a gastar.
El país está viviendo una recesión que es básicamente de demanda frente a una estructura productiva real que está en condiciones de despegar. Solanet señala que "tanto la infraestructura como el aparato industrial, la agricultura y otros sectores aumentaron la productividad y están en condiciones de generar riqueza. El problema es que hay falta de confianza en el sostenimiento de las reglas, en el mantenimiento del empleo, de la seguridad jurídica". Esta incertidumbre es lo que mantiene aletargada a la demanda y no permite que las empresas puedan vivir en un clima de crecimiento.

Por otro lado, la competitividad del sector privado está afectada por un altísimo costo del dinero y una elevada presión impositiva nominal. Estas dos últimas circunstancias tienen origen en el propio Estado ya que es el que determina el alto riesgo país, y es allí donde está el riesgo de la cesación de pagos. Además, también es el responsable de que no se logre controlar la evasión y bajar el gasto público, por lo tanto, mantiene una alta presión impositiva para el que paga.

Solanet explica que "las exportaciones en estos últimos años crecieron a buen ritmo a pesar de todas las dificultades como la reevaluación del dólar y la caída de los precios agrícolas. Por la tanto, esta demuestra que la situación sería aún mucho mejor si los exportadores contaran con financiamiento a tasas de interés internacionales y no tuvieran que pagar algunos impuestos que no son devueltos en el acto de exportar.

Es decir, que este sector está demostrando "quizás en nombre propio y de otros también afectados por la ineficiencia de los organismos responsables" que hay una infraestructura real en la economía que le permitiría al país despegar, ya que de alguna manera está funcionado a pesar de todas las contras que el mismo Estado le creó".