Aumenta el riesgo de que la situación argentina termine en un caos económico

Advierte economista y consultor privado, José Luis Espert

Pese a la inventiva y al prestigio que se le sigue reconociendo al ministro de Economía argentino Domingo Cavallo, cada día que pasa y con cada nuevo amago de crisis que se sofoca, pareciera que el cerco en torno a la alicaída economía transandina continúa cerrándose irremediablemente.

Esta semana la alerta sonó por las versiones de renuncia del Presidente De la Rúa y nuevamente el spread de su deuda soberana sobrepasó los 1.000 puntos base en los mercados internacionales.
A juicio del economista y consultor privado, José Luis Espert, efectivamente la situación de Argentina comienza a tornarse terminal, con riesgos ciertos de continuar en recesión por un período prolongado, de que haya una corrida financiera antes de las elecciones parlamentarias de octubre, de que no se pueda acotar el déficit fiscal, de que no existan fondos para pagar y de que en definitiva se vean obligados a devaluar.

-¿Es real la posibilidad de que el Presidente De la Rúa renuncie producto de la crisis económica?

Hace rato que esa posibilidad está instalada en Argentina, particularmente desde marzo de este año, cuando en una reunión de gabinete De la Rúa amenazó con renunciar si Cavallo no aceptaba el ministerio de Economía. La situación política y económica es muy delicada y mientras eso continúe así, la amenaza de una eventual renuncia se mantendrá vigente. Acá nadie acierta a aplicar un plan macroeconómico que a la vez de ser técnicamente coherente, tenga apoyo político.

-Desde ese punto de vista, ¿será suficiente el tiempo que consiguió el ministro Cavallo con el megacanje para lograr reactivar la economía y servirán para ese fin las medidas impositivas y de tipo de cambio diferenciado que adoptó hace un par de semanas?

-A mi juicio el megacanje fue un verdadero acto de irresponsabilidad cívica, porque se ha fijado una tasa de interés para el largo plazo del orden del 15%, cuando en verdad Argentina no está en condiciones de pagar una tasa superior a 5%. Fue un pésimo sustituto de lo que realmente habría que haber hecho, que es bajar el gasto público hasta cerrar el déficit fiscal.

Respecto del conjunto de medidas anunciadas recientemente por Cavallo, éstas son incoherentes y pasadas de moda. No van a resultar porque intentan profundizar un modelo de política económica que ha fracasado de manera rotunda en Argentina y que está basado en el endeudamiento externo para financiar aumentos de inversión y consumo doméstico y principalmente el déficit fiscal-, que atrasa el tipo de cambio y que favorece una escasa apertura de la economía.

Por otro lado, en los planes pro competitividad se aprecia una fuerte discrecionalidad en favor de quiénes tienen mayor poder de lobby, en vez de adoptar una solución para todos los que se encuentran afectados por el atraso del tipo de cambio, ya sea devaluando o ajustando el sector público.

-Entonces son escasas las posibilidades que tiene Cavallo de lograr que la economía trasandina comience a repuntar de aquí a fin de año…

La probabilidad de reactivación del plan es nula. Es absurdo pretender hacer déficit fiscal para crecer en un contexto de mercado de capitales cerrados, porque al final el financiamiento va a haber que pedirlo a la banca local la que a su vez va a castigar a las empresas no prestándole (crowding-out). Es una estrategia casi suicida porque significa recesión ya.

-En tales condiciones, ¿cuál es su estimación de crecimiento para el año?

En el mejor de los casos creo que el producto va a caer del orden de 1% y en un escenario más probable, alrededor de 1,5%.

-Pero si Argentina no se reactiva, ¿es sostenible la actual situación? ¿Por cuánto tiempo?

Creo que lo que el Gobierno y Cavallo están buscando es aguantar hasta las elecciones (parlamentarias de octubre), para luego de eso intentar hacer un ajustazo fiscal bajando el gasto público. Ello enfrenta varios problemas. De partida, aguantar por los próximos tres meses con un riesgo país diario de más de 1.000 puntos, con rumores permanentes de renuncia, es por decir lo menos bastante complicado. Pero además existe el serio riesgo de que durante septiembre los depositantes se asusten y se produzca una corrida financiera.

Si aún así se logra pasar de las elecciones, la situación se va a tornar todavía más difícil porque el partido gobernante va a quedar muy debilitado y la oposición muy fragmentada. En ese contexto, con una economía en recesión y mercados de capitales cerrados, intentar hacer una fuerte ajuste fiscal se puede transformar en un infierno. En ese sentido, mi mayor temor es que el tiempo para realizar ajustes manejables y sensatos ya se haya acabado.

-¿Y eso en qué puede traducirse?

En que si ese tiempo ya se nos pasó, el siguiente paso es que Argentina vaya directamente al caos macroeconómico, con moratoria de pagos y abandono de la convertibilidad incluidas. Creo que hay una
posibilidad no menor de caer en un descontrol absoluto.