Entre la recesión y la imprevisión

Las nuevas tensiones que está enfrentando el Mercosur son producto de la acumulación de una serie de factores que datan de hace dos o tres años. Además, el contexto recesivo de los dos países más grandes del bloque, sumado a la volatilidad de los mercados internacionales, no alcanzan a darle respiro.
Sin embargo, para la mayoría de los economistas consultados "la alternativa es sentarse a negociar", dados los intereses en juego.

Para Elvio Baldinelli, de la Fundación Bankboston, "existen diferentes intereses creados como para que el Mercosur se muera. Pero es serio el problema y para solucionarlo no se usaron los mecanismos existentes vigentes desde el protocolo de Brasilia", sostuvo el especialista.
A pesar del cuadro que presenta el bloque del sur, Baldinelli opinó que en el fondo a los cuatro les conviene que continúe el bloque.

No obstante, el analista remarcó "una falencia grave: no se previó -a diferencia de la experiencia europea- qué es lo que pueden hacer otros países cuando un país devalúa. En el caso de Europa, con el tratado de Roma, está contemplado que si un país devalúa, y eso afecta a los demás países miembro del grupo, los otros pueden tomar contramedidas" , culminó.

Por su parte, el ex subsecretario de Comercio Exterior Alejandro Mayoral, expresó que sería triste que este conflicto fuera el final del bloque." A mi juicio, la reacción brasileña no guarda relación con las medidas o anuncios que formuló el gobierno argentino. Por lo tanto, lo que creo es que este episodio es un cúmulo de problemas irresueltos sobre lo que no se ha puesto suficiente voluntad política para solucionarlo", indicó.

La visión de Mayoral es que la crisis que aqueja a los dos países mayoritarios del bloque marca en realidad "lo que hemos acumulado desde hace dos o tres años, sólo que en el marco recesivo de los dos países aflora". La solución entonces es "partir de un diagnóstico real. Los planteos que se hacen dos países entre sí no llevan a ningún lado y sólo se solucionarán si hay voluntad de arreglarlos", dijo el consultor.

El más escéptico de los economistas consultados fue José Luis Espert, director ejecutivo de Econométrica, quien directamente dijo que "el Mercosur no sirve".
Para el analista, la Argentina tiene que apuntar al Primer Mundo y no del modo en que lo está haciendo. "No se puede tener salarios del Primer Mundo y tener la competitividad por debajo de la de Brasil", sostuvo.
Espert, prosiguió con su tono radical y arremetió con que el Mercosur es una "falsa simulación de la apertura económica, un proyecto demagógico y populista. Si la Argentina hubiera tenido verdaderamente voluntad aperturista no hubiera conformado el Mercosur, sino que hubiera seguido los pasos de Chile, dictaminó.

Diana Tussie tampoco cree que se vaya llegar a una ruptura. La economista de Flacso dijo que "todo esto es el reflejo de un cúmulo de factores tales como el contexto recesivo, el cambio de gobierno y las dificultades en llegar a algún acuerdo en sectores sensibles".
El costado positivo del asunto fue que "hubo un sinceramiento de la situación del bloque, en el sentido de decir que en este proceso, no todas son etapas exitosas, que se terminaron", expresó Tussie.

Desde el punto de vista legal, "no existen mecanismos para resolverlo y aunque los hubiera, si no hay voluntad política en solucionar las cosas no tiene mucho sentido", esbozó.
Tussie le dijo a El Cronista que la alternativa es negociar sector por sector. "No cabe duda de que la continuación del Mercosur les conviene a los cuatro países, ya sea con ajustes o con estiramientos."
Según Carlos Pérez, de la Fundación Capital, "tanto Brasil como la Argentina tienen objetivos distintos, pero no son incompatibles. Brasil, por su parte, busca tener el liderazgo del bloque, en tanto que la Argentina utiliza a Brasil como un laboratorio para ingresar a esta mundo globalizado".

Pérez indicó que es el momento para transformar la crisis en oportunidad y aprovechar para crear instituciones supranacionales para no llegar al extremo de que los presidentes de los países decidan la suerte del bloque. "Si se creara el comité de políticas macroeconómicas y se fijaran pautas de convergencia habría menores probabilidades de que la acción de un país provoque un cimbronazo en el Mercosur", postuló el economista de la Fundación Capital.