Un "compre nacional" agiornado a los 90

Los industriales eligieron el aniversario de la independencia argentina para "volver a las fuentes": convocaron a una jornada de defensa de la producción y el trabajo argentinos, que incluye reflotar, aunque adaptado a los tiempos que corren, el "compre nacional".

La apuesta programada para el 9 de Julio no es sencilla: muchos economistas y empresarios ven en este tipo de jugada un anacronismo o una medida puramente cosmética para un mercado cada vez más globalizado. Por eso, la UIA está poniendo todo el esfuerzo en hacer un marketing que diferencie a la campaña de otras de décadas anteriores.
"La propuesta es embanderar las empresas como forma de mostrar que los industriales creemos en el futuro argentino, pero que es ineludible cambiar aspectos del plan económico para generar un modelo que priorice la producción y el empleo", explica el presidente de la Unión Industrial Argentina (UIA), Osvaldo Rial.

El titular de la UIA aclara que la iniciativa intenta que "la gente, ante igualdad de precios y de calidad de los productos, priorice los bienes producidos en el país, ya que, de esa manera, favorece el empleo".
Los industriales reclaman también que las empresas privatizadas "estén obligadas a llamar a licitación" y que se les permita competir con proveedores extranjeros.
La propuesta, como era de esperar, genera respaldos y críticas, en un abanico de opiniones que marcan desde la necesidad de defenderse ante la competencia desleal hasta la posibilidad de que algunos intenten conseguir cierta reserva de mercado para su sector.

"Es una propuesta prehistórica", afirma el economista José Luis Espert, director ejecutivo de Econométrica, quien sostiene que "uno tiene que pedir cosas que estén más acordes con una economía que intenta ser parte de la aldea global". En ese sentido, piensa que "cerrar un poco más la economía" sería, todavía, una alternativa menos anacrónica que el compre nacional.
En el polo opuesto, el ex ministro de Economía y de Obras y Servicios Públicos Aldo Ferrer -que fue uno de los impulsores de la ley de "compre nacional" en 1970- considera que la de la UIA "es una iniciativa acertada, tal vez algo tardía porque pudo haberse planteado mucho antes, pero siempre es mejor tarde que nunca".
"Es muy bueno que la dirigencia enfatice la importancia del mercado interno como sustento del desarrollo del país, porque no hay que olvidar que el 90% de la producción argentina se vende en el mercado local", agrega Ferrer.

Los importadores optaron, en este caso, por una salida diplomática. Para ellos, la postura fabril "es absolutamente genuina". El presidente de la cámara que los agrupa (CIRA), Diego Pérez Santiesteban, señala que "la UIA hizo una aclaración respecto de lo que podría generar preocupación", por lo que "nosotros no estamos en contra de esta campaña, porque, además, el 75% de lo que importa la Argentina va a la industria". En este sentido, el hombre de la CIRA destaca que "entre los 100 principales importadores, hay más de 70 industrias líderes argentinas".

Un poco de aire

Para Ferrer, la propuesta de la UIA trae un poco de aire dentro del "fundamentalismo globalizador". "Es un síntoma alentador de que el país está haciendo un juicio de realidad y saliendo de este cono de visión fundamentalista de la globalización", porque "en el marco de una política fuertemente recesiva, el compre nacional es un paliativo, en cambio en una política de reactivación es un instrumento muy poderoso e indispensable".
En las anteriores experiencias de "compre argentino", en 1963 y con José Alfredo Martínez de Hoz como ministro de Economía, y de "compre nacional", en 1970, con Ferrer al mando de Obras y Servicios Públicos, el rol de las empresas del Estado fue clave, ya que estaban obligadas a adquirir productos locales.

Las privatizaciones cambiaron el escenario, aunque Ferrer piensa que son consistentes con una política de compre nacional, si los marcos regulatorios así lo indican, porque "ahora, el riesgo es que tengamos un compre francés, uno inglés, otro alemán".
La UIA quiere que las empresas concesionadas por el Estado estén obligadas a llamar a licitación para sus compras y que se permita la participación de las argentinas, especialmente la de las PyMEs. Pero Rial aclara, enseguida, que "después, que se le compre a la que ofrece mejor precio y calidad, sea nacional o extranjera".
El hombre fuerte de la entidad fabril destaca que, con la campaña de compre nacional (o "compre de trabajo argentino"), se está "buscando un proyecto de país que contemple intereses nacionales y no se discrimine el capital, induciendo a un proceso de desnacionalización".

Por su lado, Pérez Santiesteban confía en que este "compre nacional" será distinto del que se aplicó en la década del 70, durante el período de sustitución de importaciones, cuando el lema de la hora era "vivir con lo nuestro". "Está claro que ese modelo demostró su inviabilidad y su fracaso", sentencia.
Para el presidente de la CIRA, el papel del consumidor en la elección de los productos de acuerdo con "la calidad, la variedad y el precio" será fundamental, ya que "difícilmente este tipo de campañas puedan tener éxito si se trata de apoyar productos que no reúnan esas características".

Rial descarta esa alternativa, pero señala que "a veces uno ve que, por el hecho de no existir esa campaña de concientización", se eligen productos extranjeros por curiosidad o para probar "algo distinto".
Respecto de las importaciones, en la UIA remarcan que "pese a que, en general, han bajado, porque están entrando menos bienes de capital por la recesión, hay sectores, como el del calzado, que en los primeros tres meses de este año vieron ingresar productos de su rubro por un volumen un 120% superior al de igual período de 1998".
En ese sentido, Santiesteban reconoce que hay que seguir combatiendo la competencia desleal con todas las herramientas legales. "Pero teniendo el necesario cuidado de que no se filtre por ahí alguna picardía de defensa de algún sector que no esté sufriendo una competencia desleal y, cobijándose en la legislación, pretenda obtener algún tipo de reserva de mercado."

Uno de los reclamos de la UIA es que, como sucedió con los bancos durante el tequila, el Gobierno adopte medidas que le permitan a la industria "recuperar la competitividad y salir de la recesión". Sin embargo, Espert cree que "la Argentina es un país pobre y esencialmente no competitivo" y que "en los últimos ocho años se ha creado la ilusión de que podía ser un país competitivo a nivel internacional".

"Compre Mercosur"

"La Argentina no hubiera tenido la competitividad que tuvo si no hubiera tenido, al mismo tiempo, el shock de ingreso de capitales, que hicieron explotar el crédito y la producción", indica el economista. Tanto Rial como Ferrer consideran que el "compre argentino" no es una medida que mejorará la competitividad, aunque el ex ministro de Economía piensa que "contribuye, pero es un instrumento que debe estar acompañado de políticas en materia crediticia y tecnológica que produzcan reactivación".

Una de las grandes dudas que presenta la propuesta es si encaja en un mundo globalizado y dentro del marco de integración regional. "El Mercosur debería armonizar las políticas de compras públicas y debería existir un compre Mercosur", señala Ferrer.
Rial apunta que "Francia, Brasil y los Estados Unidos desarrollaron campañas similares" y Pérez Santiesteban sostiene que "esos países viven en el mundo globalizado y no han perdido su condición de tales por tratar de fortalecer el consumo de los productos elaborados en su propia tierra". Rial cuenta que en Francia muchos bienes llevan etiquetas que dicen "este producto está hecho con manos francesas", mientras que en los Estados Unidos es común ver artículos con una bandera estadounidense en el packaging, para dejar en claro la procedencia.

Puntos de vista

Los industriales argentinos tenemos la posibilidad de producir a precios y calidades similares a los del mercado internacional, siempre que nos enfrentemos a importaciones sin competencia desleal. Esta campaña busca que la gente priorice los bienes producidos en el país y que sea consciente de que haciendo eso favorece el empleo.
La iniciativa es similar a otras que se llevaron a cabo con éxito en Francia, en los Estados Unidos y también en Brasil.
Lo que estamos tratando de lograr es que se contemple el interés nacional y no se discrimine el capital induciendo a un proceso de desnacionalización

ALDO FERRER
Economista, ex ministro de Economía

Esta iniciativa se tendría que haber planteado mucho antes, pero, al fin y al cabo, más vale tarde que nunca. Hay que enfatizar, por sobre todas las cosas, la importancia del mercado interno como sustento del desarrollo del país, porque no nos tenemos que olvidar de que el 90% de la producción argentina se vende en el mercado local, y sólo un 10% va a parar al exterior.

Por eso, el "compre nacional" es una política activa de máxima importancia y es utilizada por todos los países que tienen política industrial y tecnológica. Hoy, este tipo de medidas tienen plena vigencia en el mundo desarrollado.

JOSE LUIS ESPERT
Director ejecutivo de Econométrica

La propuesta de compre nacional es prehistórica. Hay que pedir cosas que estén más acordes con una economía que intenta ser parte de la aldea global. En la actualidad, el rompedero de cabeza de todos los economistas es cómo devaluar en términos reales sin hacerlo en términos nominales, para hacer al país más competitivo. Lo más cercano que hay al compre nacional es cerrar un poco más la economía. De todas formas, este tipo de medidas deberían ser conversadas con Brasil y ser acordadas en el contexto del Mercosur, pero ellos devaluaron, lo que es lo mismo que haber cerrado la economía.

DIEGO PEREZ SANTIESTEBAN
Pte. de la Cámara de Importadores

Parece absolutamente genuino y razonable que cualquier sector en la Argentina trate de hacer alguna campaña de revitalización de su propia actividad. La UIA aclaró que esto no implicará lo que en algún momento se conoció como "compre argentino", que es algo que inicialmente podía generar algún tipo de preocupación.
Mal podríamos los importadores estar en contra de esta campaña, porque la industria es nuestro principal cliente.
El 75% de las importaciones va a la industria y entre los 100 principales importadores hay más de 70 industrias líderes argentinas.